Verano sin zumbidos
- 29 de enero de 2026
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Con
la llegada del verano, aumentan las consultas por dolor de oído, picazón y
molestias auditivas asociadas al uso recreativo de piletas, ríos y playas. Si
bien la temporada estival invita a disfrutar de actividades al aire libre, este
cambio de hábitos también incrementa el riesgo de afecciones vinculadas a la
exposición prolongada al agua y a la humedad ambiental, entre ellas la otitis
externa, conocida popularmente como “oído de nadador”.
La
otitis es una inflamación de la piel del conducto auditivo externo,
generalmente causada por la proliferación de bacterias y hongos. Estos
microorganismos encuentran un entorno favorable cuando el oído permanece húmedo
luego de nadar o pasar tiempo en el mar, lagos o en piletas.
Si
bien en la mayoría de los casos no se trata de una afección grave, puede
resultar muy molesta y provocar síntomas como dolor, picazón, enrojecimiento,
secreción y una disminución transitoria de la audición, lo que puede interferir
con las actividades cotidianas.
Según
datos del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE.UU., la otitis externa es una de los
motivos más frecuentes de consulta médica asociados a actividades acuáticas
recreativas, especialmente durante los meses de verano y entre niños y
adolescentes, que suelen pasar más tiempo en el agua (1)
Riesgos y
factores que contribuyen durante los meses de calor
En
esta época del año se combinan diversas condiciones que aumentan la
probabilidad de desarrollar infecciones del oído externo:
- El agua retenida en el conducto auditivo genera
un ambiente húmedo propicio para el crecimiento bacteriano y hongos. - Las altas temperaturas y la humedad ambiental
favorecen la proliferación de estos microorganismos. - Dada la frecuencia y duración de sus
actividades en el agua, niños y adolescentes, presentan un mayor riesgo de desarrollar
estos procesos inflamatorios. - La manipulación del oído o el uso de hisopos
puede dañar la barrera protectora natural de la piel y facilitar la infección.
La Academia Americana de Otorrinolaringología,
Cirugía de Cabeza y Cuello (AAO-HNS) (2) advierte que la combinación
de humedad persistente y microlesiones en el conducto auditivo externo es uno
de los principales factores desencadenantes de la otitis externa.
Factores de prevención
Los especialistas en salud
auditiva coinciden en que incorporar hábitos simples en la rutina diaria puede
reducir significativamente el riesgo de infección:
- Mantener el oído seca:
inclinar la cabeza hacia un lado después de nadar y vaciar suavemente el
pabellón externo con una toalla limpia. - Evitar introducir objetos
en el oído, como hisopos, que pueden dañar la delicada piel del conducto auditivo
externo y facilitar el ingreso de gérmenes. - Considerar el uso de
tapones o
gorros de natación -bien ajustados- para limitar la entrada de agua al
nadar. - Secar cuidadosamente el
conducto auditivo externo, ya sea con una toalla limpia o, si es
necesario, utilizar un secador de cabello con aire tibio, manteniendolo a una
distancia prudente para evitar irritaciones.
En
este sentido, la Lic. Agustina Leiro, especialista en salud
auditiva de GAES Amplifon, destaca la importancia del cuidado cotidiano del
oído durante esta época del año: “El oído
requiere cuidados diarios, especialmente en verano. Muchas infecciones pueden
prevenirse con hábitos simples que suelen subestimarse. Mantenerlo seco, no
introducir objetos y prestar atención a pequeñas molestias son claves para proteger
la audición y la calidad de vida. La prevención siempre es más sencilla que el
tratamiento.”