Un rol clave en la salud perinatal y la lactancia en Argentina
- 11 de marzo de 2026
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Amamantar no es un acto instintivo que se resuelve en
soledad: es un proceso biológico complejo que requiere sostén, escucha y
conocimiento técnico. Pese a los avances de la última década, en Argentina
menos de la mitad de los bebés recibe lactancia exclusiva a los seis meses,
según datos del Ministerio de Salud de la Nación. Frente a esta brecha, el
acompañamiento profesional basado en evidencia científica se vuelve
determinante, y la puericultura gana protagonismo como disciplina estratégica
en el sistema de cuidados.
Desde la gestación y a lo largo de los primeros años de
vida, la puericultura promueve y sostiene lactancias como una herramienta clave
de salud. “La evidencia científica es consistente: la leche humana no solo
aporta nutrientes, sino que contiene componentes inmunológicos y bioactivos que
reducen la morbimortalidad infantil y favorecen un desarrollo integral”, indica
Soledad Mendez, Dra. en Bioquímica y Puericultora, y agrega: “Dentro de todo
el entramado de cuidados perinatales, la puericultura hoy ocupa un rol central
para promover y cuidar la lactancia, apoyada en la investigación, la formación
continua y la actualización profesional, que impacta directamente en la salud
de las familias y en los indicadores sanitarios”.
En 2023, una publicación de The Lancet reafirmó
que la lactancia se asocia con menor riesgo de infecciones respiratorias y
gastrointestinales, síndrome de muerte súbita del lactante y enfermedades
crónicas como obesidad y diabetes en etapas posteriores de la vida. En línea
con esta evidencia, la Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia
exclusiva durante los primeros seis meses y su continuidad junto con
alimentación complementaria hasta los dos años o más, al considerar que se
trata de una de las intervenciones más costo-efectivas para mejorar la
supervivencia y la salud infantil a corto y largo plazo.
Aunque suele pensarse como algo que “se da solo”, la
lactancia no siempre resulta sencilla. Las dificultades de los primeros días,
la información contradictoria y las prácticas desactualizadas pueden ponerla en
riesgo y generar frustración o abandono precoz. En ese contexto, el trabajo de
la puericultura es clave: ayuda a prevenir y resolver problemas frecuentes como
dolor, grietas o dificultades en la producción de leche, y acompaña procesos
como la relactación, la extracción o la vuelta a actividades fuera de la casa
por parte de la persona que amamanta. Su mirada también se adapta a distintas
realidades familiares, desde lactancias mixtas o múltiples hasta prematuros,
discapacidad o lactancia inducida, entre otras situaciones.
Al mismo tiempo, su labor va más
allá de la atención en lactancia como mayormente se asocia. Las y los
profesionales de la puericultura trabajan en brindar acompañamiento en sueño
infantil, contención emocional, detección temprana de señales de alarma y promoción
del bienestar integral. Su abordaje está centrado en la diversidad de familias,
cuerpos, decisiones y realidades, entre otros aspectos. Por todo esto, es clave
su formación en investigación: comprender y producir evidencia fortalece la
práctica, mejora la calidad del acompañamiento y contribuye a que la
puericultura siga creciendo como un campo profesional basado en conocimiento
riguroso.
“Todas las profesiones que
acompañamos a las infancias nos ocupamos de la puericultura en conjunto con la
familia, porque sus integrantes son las primeras personas que ejercen los
cuidados”, indica Sabrina Critzmann, pediatra y puericultora, y agrega:
“La puericultura va más allá de la lactancia: tiene que ver con toda la
situación de cuidado y, por eso, necesitamos la mirada de todos y todas las
profesionales: pediatras, fonoaudiólogos, psicólogos, obstetras, obstétricas,
psicopedagogas, terapistas ocupacionales y kinesiólogos.”
En el mismo sentido, Sandra
Rodríguez, licenciada en Obstetricia y consultora internacional en lactancia
materna IBCLC, señala: “Es muy difícil que una sola profesión pueda dar
respuesta a todas las situaciones que pueden plantearse a lo largo de la
lactancia. La diversidad de aspectos que se ponen en juego al amamantar resalta
la necesidad de que los y las profesionales trabajen de manera
interdisciplinaria, interprofesional y coordinada, para detectar complicaciones
a tiempo y tratarlas de la manera más adecuada y efectiva. Es fundamental
trabajar en red y contar con profesionales a quienes derivar cuando la
situación excede nuestras competencias o habilidades.”
Qué muestran los estudios sobre el impacto del apoyo
profesional en la lactancia
Diversas investigaciones
coinciden en un punto clave: cuando las familias reciben apoyo profesional
oportuno durante la lactancia y el puerperio, no solo mejoran los indicadores
sanitarios, sino que también se fortalecen los vínculos y la confianza en los
primeros meses de vida.
Uno de los aportes más recientes
proviene de un estudio publicado en 2025 por Curtis J. D’Hollander y su equipo
en la revista JAMA Pediatrics. El metaanálisis realizado en la Universidad de
Toronto analizó intervenciones de consultoras de lactancia y concluyó que su
acompañamiento mejora significativamente las tasas de lactancia exclusiva y
reduce el abandono temprano.
Este hallazgo no es aislado. En
2024, un ensayo clínico de España, demostró que los grupos de apoyo profesional
aumentan la lactancia exclusiva a los cuatro y seis meses. Asimismo, una
revisión de la United States Preventive Services Task Force confirma que las
intervenciones sistemáticas de apoyo para la lactancia incrementan la
prevalencia de lactancia exclusiva y cualquier lactancia en distintos contextos
sanitarios.
En Argentina, los datos de la
Encuesta Nacional de Lactancia (2022) muestran que, si bien gran parte de las
familias inicia la lactancia, las tasas exclusivas a los seis meses todavía
están por debajo de lo esperado. Entre los factores asociados aparecen la falta
de acompañamiento, la separación temprana y las dificultades en el puerperio.
Aquí es donde el apoyo profesional cobra un valor sanitario determinante.
En ese escenario, la puericultura
ocupa un lugar cada vez más visible y necesario. No solo aporta conocimientos
técnicos actualizados y basados en evidencia, sino también la cercanía, la
escucha y el sostén emocional que las familias necesitan en un momento tan
trascendente como vulnerable. Su acción temprana y llevada a cabo de manera
interdisciplinaria ayuda a resolver dudas, prevenir complicaciones y
transformar experiencias.
“Es un enorme placer para los y
las profesionales de la salud que trabajamos desde hace años en puericultura
poder encontrarnos con colegas que hablan el mismo idioma, basado en la
evidencia y libre de conflictos de interés. Esto demuestra que realmente actúan
en favor del cuidado de las infancias y sus familias y, por ende, contribuyen
al desarrollo de una sociedad más saludable”, concluye Sabrina Critzmann.
La situación actual del rol dentro del sistema de
salud en Argentina
Hoy existe una brecha en el acceso a consultas de
puericultura, ya que estas profesionales muchas veces no están incorporadas
formalmente al sistema de salud, lo que convierte el acompañamiento en
lactancia y puerperio en un privilegio y no en un derecho. Garantizar su
incorporación en los ámbitos públicos y privados es clave para asegurar un
acceso equitativo y para reconocer el derecho de la persona gestante, del
recién nacido y de las familias a recibir información basada en evidencia y un
acompañamiento integral y respetuoso.
En 2016 se creó la Unión de Puericultoras de Argentina
(UPA) con el objetivo de desarrollar estrategias para lograr el reconocimiento
formal de la profesión y garantizar que todas las familias puedan acceder a sus
consultas. Gracias al trabajo conjunto con la diputada Mariana Larroque, en
2025 se sancionó la Ley 15.525 en la provincia de Buenos Aires, que regula el
ejercicio profesional de las puericultoras. Esta norma las reconoce como
agentes de salud, exige matrícula habilitante e integra a las profesionales en
equipos interdisciplinarios para el acompañamiento en lactancia y crianza. Ese
mismo año, la provincia de Santa Cruz aprobó la Ley 3.984 con objetivos
similares y, por su parte, Chaco, Misiones, Jujuy, Neuquén, Mendoza, Corrientes
y Río Negro cuentan con proyectos de ley en trámite, que se espera sean
tratados para su aprobación este año.
En relación a la formación
académica, la Tecnicatura en Puericultura y Crianza se dicta actualmente en dos
instituciones universitarias del país. Por un lado, la Universidad Nacional de
José C. Paz (UNPAZ) la ofrece en modalidad presencial, mientras que la
Universidad Juan Agustín Maza (UMaza), en Mendoza, la brinda principalmente a
distancia, con la posibilidad de cursarla también de manera presencial. En el
caso de la UNPAZ, se dicta en el marco de una propuesta de educación superior
pública y gratuita.
Reconocer y ampliar el rol de la puericultura dentro del
sistema de salud es una apuesta concreta por el bienestar individual y
colectivo. Significa comprender que cuidar a las infancias no es un gesto
aislado: es invertir en salud pública y en una sociedad que elige acompañar
mejor desde el comienzo.