Un 84,5% promedio de las consultas en las áreas de Emergencias fueron cuadros de bajo riesgo
- 8 de octubre de 2024
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La Comisión de Directores Médicos de Adecra+Cedim -la cámara nacional que nuclea a más de 400 instituciones de salud privada entre clínicas, sanatorios, hospitales privados, laboratorios y centros de diagnóstico y tratamiento ambulatorio- elaboró un completo documento, titulado: “Atención y esperas en los servicios de Emergencias de centros de salud. Hora de opciones para los pacientes”. Sobre una muestra representativa de clínicas y sanatorios asociados, la Comisión se propuso medir “la distribución de la demanda de atención de pacientes y de recursos profesionales”. Analizó el trasfondo del fenómeno en las guardias, motivado por “factores propios del sistema de salud”, en el contexto general de la crisis económico-financiera de la salud privada y de la “pérdida y falta de recuperación de recursos humanos de los equipos de salud”.
Asimismo, planteó una serie de “posibles acciones del conjunto de factores y fuerzas de los servicios de salud para una distribución racional de recursos y accesos a servicios”. “Las guardias de Emergencias presentan, en nuestro país, una imagen repetida: salas de espera a menudo colmadas por pacientes impacientados por tiempos de atención”, enmarcaron desde Adecra+Cedim al inicio del estudio y explicaron que, “lejos de ser un fenómeno confinado a nuestro medio, representa un problema en múltiples países, con causas combinadas que limitan mejoras significativas”.
Se ve un uso creciente de los servicios de emergencia para patologías que no revisten gravedad y que podrían ser atendidas en otro sistema prehospitalario.
Entre las razones que motivan a los pacientes a atenderse por guardia, mencionaron “la accesibilidad a estos servicios, la disponibilidad rápida de métodos complementarios, la sugerencia del médico de cabecera y la dificultad en la atención primaria o en los consultorios externos”. “Esto contribuye al congestionamiento, lo cual se asocia a desenlaces no deseados para pacientes: retraso en el inicio del tratamiento, salida en contra de la recomendación médica o sin la evaluación completa, y consulta recurrente, así como también insatisfacción y burnout para el personal de estas áreas”, agregaron. El crítico estado económico-financiero de la salud privada, junto al déficit de profesionales, “incrementa el estrés al cual están sometidos los servicios y acotan la posibilidad de satisfacer expectativas de los usuarios”, resumieron desde la cámara.
El perfil y los resultados de la muestra
El estudio, de corte transversal, se llevó adelante con la participación voluntaria y anónima de 28 centros de salud privada ubicados en CABA (57%), Conurbano bonaerense (18%) y provincias (25%), tomando como periodo de análisis del 01 de marzo al 31 de mayo de 2024.
Se midieron las consultas e ingresos a Emergencias de adultos y, en caso de tenerlos, pediátricas, y se realizó estadística de frecuencias. Además, se segmentó a la población por gravedad y prioridad de atención.
De acuerdo con el análisis, “en los 90 días medidos, las instituciones atendieron 1.045.900 consultas en las áreas de Emergencias. Un 52% de esas consultas se concentró entre las 14 y las 22 horas, predominando las de clínica médica, con un promedio de 69,5%”. “Entre los centros que contaron con mediciones de grado de urgencia y severidad de cuadro clínico, observamos una franca polarización a las consultas de bajo riesgo, promediando un 84,5%. Un 12,9% fueron de riesgo intermedio, y solo un 2,6% de alto riesgo y peligro vital, con necesidad de atención inmediata”, advirtió el informe entre los datos más sobresalientes.
En este sentido, los directores médicos reflexionaron: “Es elocuente que un promedio de 84,5% de las consultas hayan sido de baja prioridad de atención, lo que no quiere decir que sean inadecuadas. La cuestión es: ¿Son de bajo riesgo adecuadas para una guardia médica o deberían contar los pacientes con opciones que representen mejor uso del tiempo y los recursos?”.
“Los últimos años han mostrado un uso creciente de los servicios de Emergencia para patologías que no revisten gravedad y que podrían ser atendidas en todo sistema prehospitalario, consultorios externos, centros de consulta de primer nivel o incluso por teleconsulta”, recalcaron.
Respecto de los tiempos de espera, el relevamiento mostró que fueron de “un promedio de 40 minutos, con mayor espera en los horarios vespertinos: 101,9 minutos”. “Uno de cada cuatro pacientes aguardó, por media, más de una hora y, en horarios de alta demanda, uno de cada cuatro esperó más de 120 minutos.
Por el contrario, en horarios de menor concurrencia (de 06 a 11), la espera promedio fue de 29 minutos”, detalló. En términos de “recursos médicos” se vio que “la cantidad empleada fue considerable: 110 médicos, prom