Respirar el humo de los incendios, un problema emergente de salud pública

(Agencia SINC) España vivió en 2025 una de las peores temporadas de incendios forestales de las últimas décadas, con más de 380000hectáreas calcinadas, especialmente en Galicia, Castilla y León, Asturias y Extremadura. Las altas temperaturas y el impacto de los fuegos obligaron a evacuar a miles de personas y pusieron al límite los dispositivos de extinción.

Varios estudios señalan al cambio climático como factor clave, que multiplica la probabilidad de estos siniestros extremos en la península ibérica. Las olas de calor y sequías prolongadas hacen que estos fenómenos sean mucho más probables hoy que hace décadas, planteando riesgos crecientes para la prevención, la gestión del fuego y la salud.

Los días con humo procedente de la combustión de biomasa afectan a la calidad del aire y el bienestar de la población. Sin embargo, son pocos los trabajos que han analizado su impacto, y aún menos los que han evaluado las distintas variables de la materia en suspensión.

Un reciente estudio realizado entre 2013 y 2018 en nueve provincias españolas analizó las hospitalizaciones de emergencia por causas respiratorias, circulatorias y generales. El trabajo se publica en la revista Science of The Total Environment.

“Tradicionalmente se analiza el impacto en la salud de la combustión de biomasa del material particulado (PM). Nosotros hemos tenido en cuenta el efecto a corto plazo de todos los contaminantes atmosféricos tradicionales sobre los ingresos hospitalarios urgentes. Además, incluimos el efecto de las altas temperaturas en olas de calor”, dice a SINC Julio Díaz Jiménez, codirector científico de la Unidad de Cambio Climático, Salud y Medio Ambiente Urbano del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII).

Los investigadores del Hospital Universitario de la Princesa Leonor, el ISCIII y el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas relacionaron estos ingresos con distintos contaminantes —partículas en suspensión (PM₁₀ y PM₂,₅), óxidos de nitrógeno (NO₂), ozono (O₃) y altos episodios térmicos— durante episodios de advección, es decir, en los que los gases de las llamas se desplaza con el viento.

El ozono, un enemigo invisible

Los incendios forestales no solo se emiten PM sino también compuestos orgánicos volátiles (COV) que pueden actuar como precursores del ozono y que podrían contribuir a que este gas oxidante aumente en los días con fuegos, aún en lugares muy alejados de ellos.

Los resultados muestran que, aunque las partículas visibles de la humareda son más evidentes, el ozono y el NO₂ tienen un impacto más relevante de lo esperado sobre los ingresos hospitalarios, mientras que la temperatura contribuye de manera más moderada.