Por qué es clave hacerse un chequeo médico antes de empezar a hacer ejercicio

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Cada 6 de abril, el Día Mundial de la Actividad Física nos recuerda el valor del movimiento como pilar para una vida saludable. La evidencia científica respalda de manera consistente que el ejercicio regular reduce el riesgo de enfermedades crónicas, mejora la salud mental y contribuye a una mejor expectativa de vida.[

Sin embargo, hay un paso clave que muchas
personas omiten antes de iniciar o intensificar una rutina de entrenamiento: la
consulta y la evaluación médica previa.

Dicha evaluación —comúnmente conocida como
apto médico— no es exclusiva del deporte de alto rendimiento. Se trata de una
herramienta de prevención que debería incorporarse como práctica habitual para
cualquier persona que comience o modifique su actividad física,
independientemente de su nivel de rendimiento o condición aparente.

A nivel global, la inactividad física está asociada a 5 millones de muertes por año, y más del 31% de la población adulta no alcanza los niveles recomendados por la Organización Mundial de la Salud.[ En este contexto, promover el ejercicio es fundamental. Pero también lo es hacerlo de manera segura.

La otra cara de esta ecuación no siempre
es visible: en personas con enfermedades cardiovasculares no diagnosticadas, el
ejercicio puede actuar como desencadenante de eventos cardíacos graves.

“Muchas veces no hay señales claras.
Personas aparentemente sanas pueden tener una condición cardíaca no
diagnosticada, y el ejercicio puede ser el primer momento en que se manifiesta”
, señala Pablo Ottonello (MN 123.413),
médico cardiólogo y Scientific Advisor Cardiovascular de Bristol Myers Squibb
Argentina
.

En este sentido, la evaluación cardiovascular previa representa una oportunidad concreta de detección temprana. Según cada caso, puede incluir:[

  • Historia clínica completa y antecedentes
    familiares.
  • Electrocardiograma (ECG).
  • Ecocardiograma, con maniobras específicas
    como Valsalva.
  • Prueba de esfuerzo.
  • Resonancia magnética o tomografía
    cardíaca.
  • Estudios genéticos en casos con sospecha
    de enfermedad hereditaria.

Este abordaje integral permite identificar
factores de riesgo y condiciones que, de otro modo, podrían permanecer
completamente inadvertidas. Entre ellas, la miocardiopatía hipertrófica
(MCH)
, una enfermedad genética caracterizada por el engrosamiento anormal
del músculo cardíaco.

La MCH es una de las principales causas de muerte súbita en menores de 35 años, especialmente en el contexto de actividad física intensa. Se estima que afecta a 1 de cada 500 personas, aunque estudios recientes sugieren que la prevalencia real podría ser aún mayor —hasta 1 en 200— debido al alto subdiagnóstico existente.[

En Argentina, alrededor de 92.000 personas viven con MCH —dentro de un universo de 138.000 afectados por distintas miocardiopatías— y entre el 80% y el 90% de los casos nunca son detectados clínicamente.[

Uno de los mayores desafíos es que sus síntomas más frecuentes —palpitaciones rápidas, falta de aire, dolor en el pecho, mareos, fatiga o desmayos—[ suelen confundirse con molestias habituales del ejercicio, lo que retrasa el diagnóstico.