Parto respetado: una atención centrada en los derechos, la autonomía y el cuidado
- 13 de mayo de 2025
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El
parto respetado se trata de un modelo de atención que pone en el centro a la
persona en el momento del parto. Implica escuchar sus decisiones, respetar sus
tiempos, brindar información clara y permitir que viva ese momento con
autonomía, acompañamiento y seguridad. También significa evitar intervenciones
innecesarias como cesáreas sin justificación médica, y garantizar un entorno
cuidado y humano: América Latina y el Caribe cuentan con la tasa más alta de
cesáreas (42,8%)[i].
El
respeto durante el parto también se expresa en el reconocimiento y cumplimiento
de derechos fundamentales. La persona gestante tiene derecho a ser informada y
a decidir sobre los procedimientos que se le realicen, a elegir quién la
acompaña, a recibir un trato digno, libre de violencia y de discriminación.
Por
su parte, el recién nacido tiene derecho al contacto piel a piel inmediato, a
ser amamantado si así lo desea la persona gestante, y a no ser separado
innecesariamente. El rol del equipo de salud es fundamental: deben acompañar
con empatía, actuar con responsabilidad profesional y garantizar que se
respeten estos derechos en todo momento.
“Esta semana busca generar conciencia sobre
la importancia de un parto basado en el respeto, no solo como una elección
personal, sino como un derecho” señaló la Dra. Valeria Valko, ginecóloga de OSPEDYC.
Además,
la violencia ginecobstétrica es una forma de violencia institucional que se
manifiesta a través de prácticas que deshumanizan, infantilizan o vulneran los
derechos de las personas gestantes durante el embarazo, el parto y el posparto.
Puede incluir desde comentarios humillantes o trato despectivo hasta
intervenciones médicas innecesarias realizadas sin consentimiento informado
como tactos reiterados, episiotomías sistemáticas o cesáreas sin justificación.
Esta forma de violencia, muchas veces naturalizada, afecta la salud física y
emocional de quienes la padecen y refuerza desigualdades de género dentro del
sistema de salud. Reconocerla es el primer paso para erradicarla y avanzar
hacia una atención más respetuosa, centrada en el cuidado, la autonomía y la
dignidad de cada persona.
“En Argentina, la Ley Nacional N° 25.929 de
Parto Humanizado establece estos derechos desde 2004, aunque su aplicación aún
presenta desafíos. Al día de hoy, aún persisten situaciones en las que no se
respetan las decisiones de las personas gestantes, se practican intervenciones
sin consentimiento informado o se limita el acompañamiento durante el parto.
Para superar estos obstáculos, es importante la formación continua del personal
de salud, la implementación de protocolos claros en instituciones públicas y
privadas, y el empoderamiento de las personas gestantes para que conozcan y
exijan sus derechos”, comentó la especialista Valeria Valko
Porque
el respeto durante el parto no es un lujo: es una cuestión de salud, de
derechos humanos y de dignidad.