Obesidad: el impacto económico global superará los 4,32 trillones de dólares en 2035
- 2 de marzo de 2026
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Lejos
de ser una cuestión estética o una falta de voluntad individual, la
obesidad es reconocida por la comunidad científica como una enfermedad
crónica, compleja y multifactorial, que involucra factores biológicos,
metabólicos, psicológicos, sociales y ambientales.
Las proyecciones
internacionales estiman que para 2035 cerca de 1,9 mil millones de
personas vivirán con obesidad y que el impacto económico global
alcanzará los 4,32 trillones de dólares. Además, se espera que la
obesidad infantil crezca un 100% entre 2020 y 2035. En Argentina, la
situación también es preocupante: 6 de cada 10 adultos presentan
sobrepeso u obesidad y las proyecciones indican que el problema
continuará en aumento.
La
Dra. Silvina Alba (MN 119.628 / MP 334.727), Investigadora en Obesidad y
Síndrome Metabólico y Médica Especialista en Nutrición de DIM CENTROS
DE SALUD advierte que la obesidad no puede entenderse
únicamente como el resultado de decisiones individuales. “Vivimos en un
entorno que favorece el sedentarismo, el consumo de alimentos
ultraprocesados y la hiperestimulación del sistema de recompensa
cerebral”.
El cerebro también juega
El
comportamiento alimentario está fuertemente influenciado por el sistema
de recompensa, mediado por la dopamina. Los alimentos ricos en
carbohidratos refinados, grasas y sodio activan mecanismos que generan
placer inmediato y dificultan el control del apetito.
Cuando
este estímulo se repite de manera constante, el organismo necesita
cantidades cada vez mayores para obtener la misma sensación de
recompensa, favoreciendo la acumulación de grasa de forma patológica.
“La
obesidad es una enfermedad que involucra factores biológicos,
metabólicos, psicológicos, sociales y ambientales. Simplificarla a
‘comer menos y moverse más’ es desconocer su complejidad”, explica la
especialista.
Nuevos tratamientos: un cambio de paradigma
En los
últimos años, el desarrollo de medicamentos que actúan sobre hormonas
reguladoras del apetito como el GLP-1 ha transformado el abordaje
terapéutico. Fármacos como semaglutide, tirzepatide y nuevas moléculas
en investigación muestran reducciones significativas de peso corporal y
mejoras metabólicas. Sin embargo, los especialistas advierten que deben
utilizarse bajo supervisión médica y dentro de un programa integral que
incluya cambios en el estilo de vida y apoyo psicológico.
Por eso, el enfoque actual apunta a desestigmatizar la enfermedad y promover el acceso a tratamiento profesional especializado.
El verdadero desafío
La
obesidad no solo aumenta el riesgo de diabetes tipo 2, enfermedades
cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer. También impacta en la
calidad de vida, la salud mental y la productividad. “El desafío no es
culpar al individuo, sino generar entornos que favorezcan elecciones
saludables y acompañar a las personas con herramientas científicas y
médicas adecuadas”, concluye la profesional.