Niebla mental: cómo el mal descanso y el exceso de pantallas pueden afectar al cerebro
- 12 de marzo de 2026
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La “niebla mental” es un término que utilizan especialistas para describir la sensación de tener la mente con menos claridad para pensar o procesar información.
Aunque no se trata
de una enfermedad en sí misma, distintos factores del estilo de vida actual
pueden favorecer su aparición, entre ellos la falta de sueño reparador, el
estrés y la sobreexposición a pantallas, especialmente en las horas previas al
descanso.
En el marco del
Día Mundial del Sueño, el Dr. Miguel Ángel Acanfora, director de la Maestría en
Gerontología Clínica de la Fundación Barceló advierte
sobre la importancia de mejorar los hábitos de descanso para proteger la salud
cognitiva.
“El cerebro
necesita un descanso profundo para poder recuperarse del desgaste mental del
día. Cuando eso no sucede, muchas personas se levantan con lo que llamamos
‘niebla mental’, una sensación de falta de claridad o de cansancio cognitivo”,
explica el especialista de la Fundación Barceló.
Uno de los
factores que puede afectar el descanso es la exposición a pantallas antes de
dormir. La luz emitida por teléfonos, tablets o computadoras estimula el
cerebro y puede retrasar el inicio del sueño, lo que impide que el organismo
alcance las fases más profundas del descanso.
“Si antes de
dormir el cerebro recibe estímulos constantes de pantallas, queda en estado de
alerta. Aunque luego se apaguen los dispositivos, muchas veces la persona tarda
más en conciliar el sueño y el descanso deja de ser reparador”, señala el
especialista.
A esto se suma un fenómeno
cada vez más frecuente: la hiperestimulación informativa. Entre trabajo, redes
sociales y consumo constante de contenido digital, el cerebro permanece activo
durante muchas más horas.
“En algunos
ámbitos profesionales se está empezando analizar la niebla mental como
pre-estado de demencia”, agrega el especialista de Fundación Barceló
¿Cuántas horas hay que dormir?
Aunque muchas
recomendaciones señalan que un adulto debería dormir alrededor de siete u ocho
horas por noche, los especialistas advierten que puede no existir una fórmula
única.
“La cantidad de
sueño reparador puede variar según cada persona. Hay quienes funcionan muy bien
con seis horas y otros necesitan más tiempo para sentirse descansados. Influyen
factores como la genética, el ritmo de vida y los hábitos diarios”, explica
Acanfora.
Por eso, más que fijarse únicamente en la cantidad de horas, los
expertos recomiendan prestar atención a la calidad del sueño y a las señales
del propio cuerpo.
En un contexto de
hiperconectividad y estímulos constantes, dormir bien se vuelve una herramienta
clave para que el cerebro pueda recuperarse y mantener su claridad.
Cuidar el
descanso, advierten los especialistas, es también una forma de cuidar la salud
mental y cognitiva.