MicrobiAr, el estudio que busca mejorar la salud de personas con diabetes tipo 2

El primer grupo de pacientes que participó de MicrobiAr terminó su paso por el ensayo clínico en un acto de “graduación”, donde se compartieron algunos resultados preliminares del estudio que busca conocer cómo se comportan los microbios que habitan en el tracto digestivo (microbiota intestinal) de personas con obesidad, prediabetes y diabetes tipo 2, con el fin de mejorar su salud y calidad de vida. De los 200 participantes iniciales, 50 concluyeron su recorrido: entre los 10 que habían ingresado dos años atrás con diabetes tipo 2, seis lograron la remisión.

“Conseguimos el objetivo más ambicioso del estudio: que los análisis
de sangre reflejen que los dos marcadores más usados para la enfermedad
—glucemia y hemoglobina glicosilada— hoy estén por debajo del umbral. Lo
más lindo y novedoso es que, luego de tres meses de haber quitado la
medicación, las personas siguen por debajo de los valores, sin
diabetes”, explicó a la Agencia CyTA-Leloir el doctor
en Química Biológica e investigador del CONICET Juan Pablo Bustamante,
uno de los investigadores principales de la iniciativa.

En las Américas, más de 62 millones de personas viven con diabetes tipo 2, número que se triplicó desde 1980, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Se trata de una enfermedad metabólica caracterizada por niveles elevados de glucosa o azúcar en sangre que, con el tiempo, conduce a daños en el corazón, vasos sanguíneos, ojos, riñones y nervios.

La
literatura internacional había demostrado que en muchos casos se puede
lograr la desaparición o disminución de los síntomas de la diabetes tipo
2 a través de una alimentación saludable y la realización periódica de
ejercicio físico, en parte porque influyen en la composición de
bacterias, virus y hongos que habitan en el intestino e inciden en
factores críticos como el funcionamiento de las células beta del
páncreas que liberan insulina, o en la resistencia de los tejidos a la
acción de esa hormona. Hasta ahora no había evidencia que corroborara
ese fenómeno entre los argentinos.

“Con medicina de estilo de vida, que se basa principalmente en
alimentación y ejercicio físico personalizados, se puede lograr la
remisión de la diabetes tipo 2. Siempre y cuando la persona haya sido
diagnosticada con un máximo de 5 o 6 años, porque después de ese tiempo
el cuerpo se empieza a degradar en distintos aspectos”, explicó
Bustamante, también profesor titular en la Facultad de Ingeniería de la
Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER) y profesor asociado en la
Facultad de Ingeniería de la Universidad Austral, en Pilar.

Junto al médico clínico especializado en diabetología Gustavo
Frechtel, Bustamante lidera un equipo de cerca de 150 profesionales de
la medicina, la nutrición, la informática y la ingeniería del Hospital
de Clínicas de la Facultad de Medicina de la UBA, que en el 90% de los
casos trabajan ad honorem para el proyecto. Sus tareas
consisten en orientar a los participantes sobre cómo llevar un patrón
alimentario con énfasis en plantas y productos integrales, sumado a
recomendaciones personalizadas de ejercicio físico, en línea con lo
establecido por la American Diabetes Association (ADA). Se trata de una
“confluencia entre investigación básica y clínica para mejorar la salud
de cada uno de los consultantes”, dijo Frechtel en el evento de
“graduación”.

Resultados preliminares

El objetivo principal de MicrobiAr es alcanzar la remisión de la
diabetes tipo 2 y, a la par, “estudiar cómo cambia la diversidad de la
microbiota”, señaló Bustamante. En todo el proceso trabajan con dos
empresas estadounidenses, Illumina y Zymo Research, que donan los
reactivos y kits de análisis.

Más allá de quienes lograron la remisión, los investigadores
informaron que también se observaron muchas mejoras en los síntomas.
“Personas con obesidad no desarrollaron diabetes tipo 2; personas que se
cansaban al caminar una o dos cuadras, ahora pueden caminar cinco o
seis sin problema; personas que no tenían buen descanso ahora pueden
dormir bien y quienes estaban constipadas ahora tienen más regulada la
salud intestinal”, ejemplificó Bustamante. E insistió en que se debe
hablar de remisión y no de cura de la diabetes tipo 2. “Las personas
deben continuar con los hábitos que fueron aprendiendo, porque es un
desorden metabólico muy relacionado a las costumbres. Si comienzan a
comer ultraprocesados, no hacen actividad física y no le prestan
atención a cuánto duermen, la enfermedad puede volver”, advirtió.

Por otro lado, dentro de sus objetivos iniciales MicrobiAr se propuso
buscar una disminución de al menos el 10% del peso de los participantes
que ingresaban con obesidad. Sin embargo, el grupo de investigación se
llevó una sorpresa: “Uno de los resultados más lindos es que hay
personas que mantuvieron su peso, pero que tuvieron cambios a nivel
corporal y metabólico espectaculares. Dos de ellas, por ejemplo,
lograron la remisión de la diabetes sin bajar de peso y mejoraron
muchísimo su presión arterial. Es espectacular porque nos aleja de esa
perspectiva estética y de pensar que sólo el adelgazar te va a hacer
bien”, expresó Bustamante.

Recortes

En principio, el ensayo clínico iba a tener dos cohortes, cada una
con un seguimiento de dos años. Sin embargo, en 2024 los planes
cambiaron. “Tuvimos que poner un límite porque no nos alcanza el dinero
de los subsidios para acompañar y brindarle en forma gratuita a la gente
todo lo que nos habíamos propuesto. Por eso, a quienes se sumaron en el
último año al ensayo vamos a poder seguir acompañándolos hasta julio;
es decir, solo por un año”, dijo Bustamante. Y enfatizó: “No es que se
redujo el financiamiento, es que directamente no hay”.

El equipo de MicrobiAr había obtenido un subsidio de la Agencia
Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y
la Innovación (Agencia I+D+I), “pero con las devaluaciones progresivas
del último año se licuaron los fondos con los que íbamos a cubrir los
dos años de ambas cohortes. Salimos a buscar más financiamiento y no
encontramos, ni del Estado ni privado, ni en Argentina ni en el
exterior”, aseguró Bustamante, quien explicó que una de las principales
complejidades que atravesaron estuvo relacionada a los reactivos y kits
que utilizaban para analizar las muestras de materia fecal, que eran
donados por las dos empresas estadounidenses.

“Dejamos de tener la exención impositiva como investigadores para
importar donaciones sin pagar impuestos. En 2023 importamos cerca de
70.000 dólares en reactivos y kits, que se los regalamos a la gente,
pero eso no lo pudimos hacer más porque debíamos pagar cerca de 40.000
dólares de impuestos. Con dinero que pusimos de nuestros bolsillos viajé
a Estados Unidos, me junté con representantes de estas dos empresas,
les planteé la situación y, por suerte, pusieron a disposición del
proyecto personas parcialmente dedicadas que procesan las muestras.
Aunque es una buena noticia, también es mala porque perdemos el
desarrollo de recursos humanos en Argentina”, reflexionó Bustamante. Y
concluyó: “Así venimos, avanzando, pero consiguiendo todo a pulmón”.