Médula Ósea: 3 de cada 4 personas dependen de un donante voluntario
- 30 de marzo de 2026
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La
médula ósea es un tejido que está dentro de los huesos y cumple una función
clave: producir las células de la sangre. De ella dependen los glóbulos rojos,
que transportan oxígeno; los glóbulos blancos, que defienden al cuerpo de
infecciones; y las plaquetas, que permiten la coagulación.
“Se
trata de un proceso vital, porque sostiene funciones esenciales como la
oxigenación, la defensa y la cicatrización”, explica la Dra. Viviana Cantarutti, Médica Clínica de OSPEDYC.
Existen
dos tipos de médula ósea. La médula roja es la responsable de generar las
células sanguíneas y se encuentra en huesos como el esternón, las costillas y
las vértebras. La médula amarilla, en cambio, tiene mayor contenido graso y
funciona como reserva, aunque puede activarse si el organismo necesita producir
más sangre.
“Esta
capacidad de adaptarse a las necesidades del cuerpo es fundamental para
mantener el equilibrio del sistema sanguíneo”, señala la especialista.
Cuando
la médula no funciona correctamente y deja de producir células sanas, puede ser
necesario un trasplante, que permite reemplazarlas por otras capaces de
restablecer la producción de sangre.
“El
objetivo es que esas nuevas células vuelvan a generar sangre de manera normal”,
detalla Cantarutti.
El
trasplante puede realizarse con células del propio paciente o con las de un
donante compatible. También pueden utilizarse células provenientes de sangre de
cordón umbilical o de familiares parcialmente compatibles.
Encontrar
un donante no siempre es fácil: 3 de cada 4 personas que necesitan un
trasplante no tienen un familiar compatible y dependen de donantes voluntarios.
“Por eso, la donación es fundamental: cuantos más donantes haya, mayores son
las posibilidades de encontrar compatibilidad”, agrega la Dra. Cantarutti.
En
Argentina, cada año muchas personas necesitan un trasplante de médula ósea para
seguir adelante con su vida. Donar es un proceso sencillo, seguro y puede
marcar una diferencia enorme: empieza con un gesto mínimo y puede convertirse
en una oportunidad única para alguien más.
Quienes
deseen ayudar pueden inscribirse en el Registro Nacional de Donantes del
INCUCAI si tienen entre 18 y 40 años, buen estado de salud y pesan más de 50
kilos. El primer paso es muy simple: una extracción de sangre que permite
conocer la compatibilidad con pacientes que necesitan un trasplante.
Si
en algún momento aparece una coincidencia, el donante es contactado para avanzar.
Ese llamado puede significar algo enorme: ser la única posibilidad para otra
persona.
En
la mayoría de los casos, la donación se realiza mediante aféresis, un
procedimiento similar a donar sangre, en el que se extraen las células
necesarias y el resto se devuelve al cuerpo. En menor medida, puede realizarse
a través de una punción en la cadera, bajo anestesia. Ambos métodos son seguros
y están controlados por profesionales de la salud.
“Donar
células madre es un gesto simple que puede convertirse en una nueva oportunidad
de vida”, finaliza Cantarutti.