Medidas a tener en cuenta ante altas temperaturas
- 8 de enero de 2025
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“Cuando
hace mucho calor, el cuerpo tiene dificultades para regular su temperatura y
ésta puede elevarse a más de 37°C debido a la
deshidratación, la disminución de la sudoración y el desajuste del centro
cerebral encargado de controlar la temperatura corporal. En esta situación,
se produce el agotamiento por calor y, si persiste, puede evolucionar a un
problema más grave conocido como golpe de calor”, explicó la Dra. Valeria El Haj, Directora Médica
Nacional de OSPEDYC.
La ola de calor es un estado del tiempo con altas temperaturas y alta
humedad, que abarca grandes zonas del país y que persiste durante varios días
sucesivos. El Ministerio de Salud de la Nación recomienda especial cuidado con
adultos mayores, bebés, niños hasta 5 años, personas embarazadas y en
lactancia, personas con alguna enfermedad crónica o con sobrepeso, personas
expuestas al calor en su ambiente laboral y quienes viven en situación de
calle.
Es importante considerar las alertas tempranas del sistema
meteorológico. Este sistema tiene una clasificación de niveles ascendentes o de
colores:
1- Verde:
no hay peligro para la salud de la población.
2- Amarillo:
estos días pueden ser peligrosos para los grupos de riesgo como los bebés,
niños pequeños y las personas mayores de 65 años.
3- Naranja:
estos días se recomienda no realizar deportes ni
actividad física al aire libre.
4- Rojo:
son situaciones excepcionales y puede afectar a todas las personas.
“Quienes
tienen mayor riesgo de presentar golpes de calor son los menores de 5 años y,
más aún, los niños menores de 1 año; los adultos mayores; las personas con
enfermedades crónicas que pueden ser: cardíacas, renales, mentales o
neurológicas y otras; personas con fiebre por otra causa o diarrea, personas
que presentan obesidad o desnutrición y quiénes tienen la piel quemada por el
sol”, aseguró la Dra. El Haj.
Cómo evitarlos:
- Los
niños deben permanecer en lugares frescos, bien ventilados, vestidos con ropas
claras, holgadas, livianas y, preferentemente de algodón. - Ofrecer
líquidos constantemente (agua o jugos naturales) aún
sin sed, y evitar las bebidas azucaradas. - Durante
el período de lactancia, se puede aumentar la frecuencia de las tomas. - Ingerir frutas y verduras, y evitar comidas calóricas y
abundantes. - Evitar
exposición al sol en el horario de 10 a 17 hs. No exponer al sol niños menores
de 1 año. - No
realizar deportes o actividad física al aire libre los días de mucho calor. - Si
por algún motivo debe permanecer al aire libre, es necesaria la protección con
gorros y cubierto el cuerpo con ropa de mangas y pantalones largos. - Aplicar
protectores solares de amplio espectro contra rayos UVA/UVB media hora antes de
la exposición y renovar cada 2 H. - Utilizar
protectores solares aún en días nublados. - Tomar
baños o refrescarse con agua varias veces al día. - Cuidar
los alimentos, evitando que no hayan perdido cadena de frío, verduras lavadas y
carnes bien cocidas. - Nunca
permanezca con los niños, ni los deje solos dentro de un vehículo estacionado y
cerrado.
Síntomas:
Los
síntomas de un golpe de calor en niños y adultos mayores pueden compartir
similitudes, pero existen diferencias importantes debido a las características
fisiológicas de cada grupo.
Síntomas en niños
- Fiebre alta: temperatura corporal superior a
39°C sin signos de infección. - Piel caliente: inicialmente húmeda por
sudoración, pero puede volverse seca en etapas avanzadas. - Llanto inconsolable o irritabilidad:
especialmente en bebés y niños pequeños. - Somnolencia o debilidad: pueden estar muy
cansados o apáticos. - Dolor de cabeza o mareos: aunque los más
pequeños pueden manifestarlo con llanto o incomodidad. - Náuseas o vómitos.
- Respiración rápida y superficial.
- Confusión: dificultad para responder o
reaccionar. - Convulsiones o pérdida de conciencia: en casos
graves.
Síntomas en adultos mayores
- Confusión o desorientación: uno de los signos
más comunes y a menudo el primero en manifestarse. - Somnolencia o letargo: pueden parecer
excesivamente cansados o con poca energía. - Fiebre alta: temperatura corporal elevada,
superior a 39°C. - Piel seca y enrojecida: la sudoración puede
disminuir significativamente. - Mareos o sensación de desmayo.
- Dolor de cabeza intenso.
- Náuseas o vómitos.
- Pulso rápido y débil: también puede haber
respiración acelerada. - Pérdida de conciencia: en casos avanzados.
Diferencias
- Niños: los síntomas pueden aparecer más
rápidamente debido a su menor capacidad para regular la temperatura. El llanto,
la irritabilidad o los cambios de comportamiento son signos de alarma. - Adultos mayores: pueden no sentir sed ni
manifestar síntomas evidentes hasta que la situación es grave. Es más común que
presenten confusión o letargo como primeras señales.
¿Qué hacer?
En
ambos casos, el golpe de calor es una emergencia médica:
- Trasladarlo a un lugar fresco y
ventilado. - Hidratar con agua fresca, evitando
bebidas azucaradas o muy frías. - Enfriar su cuerpo con paños húmedos o un
baño con agua tibia a fresca. - Buscar
atención médica inmediata si los síntomas son graves o no mejoran.
El peligro de dejar a los niños encerrados en
un vehículo:
En días soleados, la temperatura dentro de un vehículo puede subir más de 10
grados en solo diez minutos, superando con creces la temperatura exterior. Los
niños, además, son mucho más sensibles al calor, ya que sus cuerpos se
calientan hasta cinco veces más rápido que los de los adultos. Este incremento
puede provocar un golpe de calor severo en pocos minutos, generando
deshidratación, mareos, desorientación, pérdida de conocimiento e incluso daño
irreversible a órganos vitales. Si no se actúa a tiempo, las consecuencias
pueden ser fatales.
“Pensar
que “será solo un momento” mientras se realiza una compra o se resuelve una
tarea rápida puede dar una falsa sensación de seguridad. Sin embargo, cualquier
retraso o distracción puede convertir esa decisión en una tragedia. Esto ocurre
incluso en días que parecen moderadamente cálidos, ya que la acumulación de
calor en el interior del vehículo es rápida e implacable”, explica El Haj.
Para evitar riesgos, es fundamental no dejar
nunca a un niño solo dentro de un auto, ni siquiera por unos minutos. También
es importante desarrollar hábitos que nos ayuden a recordar siempre que
llevamos un niño a bordo, como colocar un objeto personal en el asiento trasero
junto al niño o usar recordatorios visuales.
“Es
fundamental recordar estas recomendaciones generales sobre la hidratación,
alimentación y refrescar el cuerpo. Además, no podemos dejar de tener en cuenta
la vulnerabilidad manifiesta de los más chicos, por lo que es menester
cuidarlos”, finalizó El Haj.