La OPS publica las primeras directrices para el tratamiento de la tungiasis

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha publicado las primeras directrices basadas en evidencia del mundo para el tratamiento de la tungiasis , una enfermedad parasitaria que afecta a millones de personas en comunidades vulnerables de América Latina, el Caribe y África subsahariana.

La tungiasis es una enfermedad tropical desatendida causada por la pulga de arena hembra (Tunga penetrans), que se introduce en la piel, con mayor frecuencia en los pies, causando inflamación, dolor y picazón graves. En casos graves, puede provocar complicaciones crónicas como fisuras, úlceras, deterioro cognitivo y deformidades que limitan la movilidad, lo que dificulta la capacidad de las personas para trabajar, estudiar y realizar sus actividades cotidianas.

Los niños y los adultos mayores se ven particularmente afectados, ya que enfrentan no solo dolor físico, sino también discapacidad y estigma social. La enfermedad prolifera en entornos de extrema pobreza, donde los pisos de tierra dentro de las viviendas facilitan la transmisión. La presencia de animales domésticos en los hogares, que actúan como reservorios, y la falta de acceso a calzado adecuado aumentan aún más el riesgo de infección.

Directrices basadas en evidencia para una respuesta eficaz

La tungiasis es parte del grupo de enfermedades tropicales desatendidas (ETD), más de 20 afecciones que afectan de manera desproporcionada a las poblaciones que viven en la pobreza, con acceso limitado a agua potable, saneamiento básico y servicios de salud.

Los desafíos para controlar la tungiasis incluyen la escasez de datos epidemiológicos sistemáticos (ya que la enfermedad a menudo afecta a poblaciones remotas y rurales) y su limitada priorización en las agendas de salud pública.

Las nuevas directrices, elaboradas por un grupo multidisciplinario de expertos de la OPS y la Organización Mundial de la Salud (OMS), ofrecen recomendaciones prácticas para mejorar el manejo de la enfermedad en las zonas afectadas. Entre las recomendaciones clave se incluyen:

La OPS ha incluido la dimeticona en la lista de medicamentos disponibles a través de su Fondo Estratégico.

  • Uso de dimeticona de baja viscosidad: Se recomienda tanto en casos leves como graves para eliminar pulgas incrustadas y reducir el riesgo de complicaciones. Se aplica directamente sobre las lesiones, ofreciendo una solución segura y sencilla.
  • Alternativas en entornos de bajos recursos: cuando no se dispone de dimeticona, se recomienda el uso de aceite de coco combinado con aceite de neem (un aceite natural con propiedades repelentes) como una opción viable para las comunidades con recursos limitados.
  • Prácticas desaconsejadas: Las directrices desaconsejan la extracción manual de pulgas por parte de personal no capacitado, debido al alto riesgo de infecciones secundarias, especialmente en casos graves. También se desaconseja el uso de peróxido de hidrógeno (un desinfectante común) y permanganato de potasio (un antiséptico químico), ya que son ineficaces y pueden causar daños adicionales.

“Estas directrices representan un avance significativo en el abordaje de una enfermedad que afecta desproporcionadamente a las poblaciones más vulnerables. Sin embargo, su implementación requiere el compromiso de las autoridades, los profesionales de la salud y las comunidades para garantizar que incluso las enfermedades más desatendidas reciban la atención que merecen”, afirmó el Dr. Sylvain Aldighieri, Director del Departamento de Prevención, Control y Eliminación de Enfermedades Transmisibles de la OPS.

Además de las directrices de tratamiento, la OPS también ha publicado nuevas recomendaciones para fortalecer la vigilancia, la prevención y el control de la tungiasis en las Américas. Esta herramienta está diseñada para apoyar la identificación de las poblaciones afectadas y fomentar la colaboración entre los sectores de la salud humana, animal y ambiental bajo el enfoque “Una Salud”, con el fin de implementar intervenciones más eficaces y sostenibles. La iniciativa busca fortalecer la capacidad de respuesta de los equipos de salud locales y las autoridades nacionales, considerando las características epidemiológicas y sociales de cada territorio.

La OPS ha documentado las experiencias de los países de la Región, incluyendo Brasil y Colombia, en materia de vigilancia, prevención, atención y control de la tungiasis. Estas experiencias demuestran cómo un enfoque integrado puede contribuir a abordar la enfermedad. Las acciones implementadas incluyen la búsqueda activa de casos y la vigilancia comunitaria, el acceso a tratamientos seguros y eficaces, la aplicación del enfoque “Una Salud” y la mejora de los entornos domésticos. En conjunto, estos esfuerzos demuestran cómo la combinación de medidas clínicas, comunitarias y ambientales puede contribuir a reducir el impacto de la tungiasis.

Para facilitar el acceso al tratamiento recomendado, la OPS ha incluido la dimeticona en la lista de medicamentos disponibles a través de su Fondo Estratégico, una plataforma de cooperación técnica que apoya a los países de las Américas en la adquisición de medicamentos esenciales e insumos de salud. Esta medida contribuirá a fortalecer las acciones de control de la tungiasis y a mejorar el acceso a opciones terapéuticas para las poblaciones de mayor riesgo.