La importancia del lavado de manos

El lavado de manos es uno de los hábitos más efectivos para prevenir no solo los virus
sino también otras enfermedades. Informa la Organización Mundial de la Salud (OMS)
que lavarse las manos reduce entre un 50% y 65% el riesgo de contraer infecciones cutáneas,
infecciones a los ojos, parásitos intestinales, enfermedades diarreicas y la neumonía, que
juntas son responsables de la mayoría de muertes infantiles.

En este marco, queda en evidencia la importancia de implementar un adecuado lavado de manos
y reforzar las prácticas de saneamiento e higiene, especialmente para los niños y niñas,
que son agentes del cambio. Es que los hábitos adquiridos en edades tempranas son los que
van a perdurar a lo largo de la vida.

La Dra. Paola Caro (MN 113.445) remarca que para que el lavado de manos
sea efectivo “es importante hacerlo correctamente, es decir, con agua y jabón
o con soluciones antibacteriales a base de alcohol, y en momentos clave del día”.
Para ello, subraya que hay que lavarse las manos antes de tocarse la cara, después
de toser o estornudar si no se ha tenido la precaución de hacerlo sobre el pliegue
del codo, después de ir al baño, antes y después de cambiar pañales, antes de preparar
alimentos, después de tirar la basura, antes y después de atender a un enfermo, después
de estar en lugares públicos y/o tocar animales.

En este sentido, enfatiza la Dra. Caro que “lavarse las manos solamente con agua no
es suficiente y es significativamente menos efectivo que lavarse las manos con jabón”.
Según explica, usar jabón facilita la frotación, lo que permite disolver la grasa y
eliminar la suciedad que contienen la mayoría de los gérmenes.

“Las manos húmedas se deben cubrir con jabón y frotar toda la superficie, incluidas
las palmas, el dorso, entre los dedos y especialmente debajo de las uñas, por lo
menos 20 segundos. Luego, se deben enjuagar bien con agua corriente y secarlas,
ya sea con una tela limpia o agitando las manos”, expresa.