La genética de tu piel: cómo un test puede anticipar enfermedades, intolerancias y envejecimiento

La piel, además de ser el órgano más extenso del cuerpo, es también un espejo de lo que sucede a nivel físico y emocional. “Durante
el desarrollo embrionario, la piel, el sistema nervioso y el digestivo
se forman casi al mismo tiempo. Por eso es frecuente que las afecciones
cutáneas reflejen alteraciones en otros sistemas del cuerpo
”, explica la Dra. Clara Hernández Gazcón (M.N. 116743), médica dermatóloga especialista en adultos, niños y medicina estética.

En
este contexto, surge una herramienta de vanguardia que amplía la mirada
de la dermatología tradicional: el test genético orientado al
bienestar. Este análisis permite conocer información clave sobre la piel
de cada persona: desde su predisposición a determinadas enfermedades o
intolerancias, hasta las respuestas frente al entorno, el estrés y el
envejecimiento.

Una hoja de ruta genética para el cuidado integral

El
test genético brinda información sobre cómo responde la piel al paso
del tiempo, a los factores ambientales y a los hábitos de vida. “Es una herramienta preventiva muy potente –destaca la Dra. Hernández Gazcón–,
porque permite anticiparse a ciertas condiciones, entender por qué la
piel reacciona de determinadas formas y adaptar los cuidados de manera
personalizada
.”

Entre
los datos que arroja el test, se incluye la predisposición a
enfermedades como el melanoma (el tipo más agresivo de cáncer de piel),
psoriasis, vitiligo o lupus, todas de base genética pero cuya aparición
puede prevenirse o postergarse con hábitos saludables, controles
periódicos y atención a los síntomas precoces.

La piel como señal de alerta de otros sistemas

El
vínculo entre la piel, el sistema digestivo y el sistema nervioso
también se refleja en enfermedades como la celiaquía o la intolerancia a
la lactosa, que pueden manifestarse con irritaciones, caída del cabello
o sequedad. El test permite detectar estas intolerancias, brindando la
posibilidad de adaptar la dieta y mejorar tanto la salud cutánea como la
digestiva.

“Muchas
veces lo que comemos, lo que sentimos y cómo vivimos afecta
directamente la piel”, explica la especialista. “Algunas personas,
frente al estrés, experimentan brotes, caída del pelo o dolores
abdominales. En estos casos, el test puede ayudarnos a identificar
factores desencadenantes para diseñar un abordaje más integral y eficaz
.”

Reducir el estrés oxidativo para ralentizar el envejecimiento

Otro
de los aportes del test es la medición del estrés oxidativo, un proceso
que afecta la calidad de la piel y acelera el envejecimiento celular.
Esta información permite diseñar planes de alimentación y estilo de vida
orientados a contrarrestar los efectos de los radicales libres. “Recomendamos
aumentar el consumo de frutas y verduras, realizar actividad física,
evitar el tabaco, moderar el alcohol y protegerse del sol. El objetivo
no es imponer restricciones extremas, sino promover una vida más
saludable y consciente”
, subraya la Dra. Hernández Gazcón.

En
definitiva, conocer el mapa genético de la piel permite prevenir,
personalizar tratamientos y mejorar el bienestar general. La genética no
determina el destino, pero ofrece claves valiosas para vivir mejor.

Actualmente, este tipo de test ya se encuentra disponible en el país a través de servicios especializados, como los que ofrece Genera, unidad de medicina genómica de Dasa Argentina, cuyo procesamiento se realiza en laboratorios con alta tecnología en Brasil.