Invertir en la partería para construir sistemas de salud más fuertes
- 6 de mayo de 2026
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Con motivo del Día Internacional de la Partera, que se celebró ayer, 5 de mayo, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) hace un llamamiento a los países de las Américas para que inviertan en la partería como piedra angular de sistemas de salud resilientes, equitativos y centrados en las personas.
Las matronas desempeñan un papel fundamental en la prestación de atención integral y esencial a mujeres, recién nacidos, familias y comunidades a lo largo de toda la vida. Cuando reciben la formación, el apoyo y la integración adecuados en los sistemas de salud, el personal de partería puede proporcionar hasta el 90 % de las intervenciones esenciales en materia de salud sexual, reproductiva, materna, neonatal y adolescente.
Los datos de la plataforma de Cuentas Nacionales de la Fuerza Laboral de Salud (NHWA, por sus siglas en inglés) muestran que existen más de 78 000 profesionales de partería en la Región, con una densidad promedio de 3,5 por cada 10 000 habitantes. Subregiones como Centroamérica y partes del Caribe reportan densidades críticamente bajas, que oscilan entre 0,1 y 13,5 por cada 10 000 habitantes. Estas desigualdades ponen de manifiesto la necesidad de aumentar la formación, la distribución equitativa y la retención de parteras donde más se necesitan.
“Fortalecer el personal de salud es una prioridad estratégica para la Región”, afirmó Benjamín Puertas, Jefe de la Unidad de Recursos Humanos para la Salud de la OPS. “Las parteras son esenciales para ampliar el acceso a la atención médica, especialmente en zonas rurales y desatendidas, y para garantizar la continuidad de servicios de alta calidad para las mujeres y los recién nacidos”.
Las matronas desempeñan un papel fundamental en los equipos interdisciplinarios de salud, especialmente en la atención primaria. Su práctica se basa en una atención respetuosa y culturalmente sensible que reconoce los contextos sociales, culturales y comunitarios en los que viven las mujeres y sus familias. Mediante la continuidad de la atención y la estrecha vinculación con las comunidades, las matronas contribuyen a mejorar los resultados de salud, la equidad social y la confianza de la comunidad en los servicios sanitarios.
En América, tres de cada cuatro países reconocen formalmente la partería como una profesión distinta de la enfermería, un paso fundamental para impulsar la formación especializada, la autonomía profesional y los marcos regulatorios que permiten a las parteras ejercer plenamente sus competencias. Donde la partería está bien integrada, las parteras contribuyen no solo a embarazos y partos más seguros, sino también a la salud sexual y reproductiva, el cuidado del recién nacido, la salud de los adolescentes, la prevención de enfermedades y la promoción de la salud.
Sin embargo, persisten importantes desafíos. Solo el 60 % de los países de la región cuenta con una autoridad reguladora que defina claramente el alcance de la práctica de la partería, y apenas la mitad dispone de sistemas para la renovación periódica de licencias y el control de calidad. Estas deficiencias limitan la capacidad de los sistemas de salud para aprovechar plenamente la contribución de las parteras y garantizar una atención de alta calidad, segura y respetuosa.
La OPS colabora estrechamente con los Estados Miembros para fortalecer la partería y el personal sanitario en general. La Organización apoya la planificación de recursos humanos mediante datos nacionales, el desarrollo y la modernización de programas de educación y capacitación, y el avance de la regulación y el reconocimiento profesional. Asimismo, promueve la integración de las parteras en equipos interprofesionales y apoya el uso de guías basadas en la evidencia para mejorar la calidad de la atención, incluida la atención materna respetuosa.
Actualmente, la Región cuenta con 160 programas de formación profesional en partería, muchos de los cuales incorporan herramientas digitales, educación interprofesional y diversos entornos de formación clínica. Es alentador que el 88 % de los graduados alcancen las competencias básicas de partería, lo que los prepara para brindar atención integral desde la salud sexual y reproductiva hasta el embarazo, el parto y el período posnatal.