Incontinencia Urinaria Masculina
- 12 de diciembre de 2025
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Se entiende “incontinencia
urinaria”
a la pérdida de orina no controlada, que trae al paciente un trastorno
en la esfera social, higiénica y funcional. En el caso de
incontinencia urinaria masculina, ésta ocurre mayormente luego de
cirugías urológicas (principalmente, prostaectomía radical por cáncer
de próstata -extirpación de la próstata-, cirugías por hipertrofia
benigna de próstata o cirugía de uretra) y en menor
medida por traumas en la pelvis, cirugías abdominales, enfermedades
neurológicas (como Parkinson o esclerosis múltiple), diabetes y
obesidad, entre otras.
Existen tres tipos de incontinencia urinaria:
- Esfuerzo: Pérdida de orina al toser, estornudar, reír o hacer ejercicio (la más común posterior a cirugías).
- Urgencia: Fuerte necesidad de orinar que no puede ser contenida.
- Mixta: Combinación de incontinencia de esfuerzo y de urgencia.
Independientemente
de cuál de ellas se trate, es importante saber que hay tratamientos, ya
que la incontinencia urinaria masculina afecta la vida social del
paciente, lo lleva
a aislarse, a renunciar a salidas y reuniones, y hasta puede provocar
vergüenza y depresión.
Se puede mejorar la calidad de vida ante incontinencia urinaria masculina
Al percibir incontinencia urinaria, hay que consultar al especialista (urólogo).
Luego
de una evaluación de los síntomas de incontinencia del paciente, el
médico podrá recomendar el tratamiento adecuado para mejorar su calidad
de vida:
- Cambio de hábitos en la ingesta de líquidos: evitar la cafeína y el alcohol, tratar de entrenar la vejiga en la ingesta de líquidos para definir un horario de micción conveniente.
- Ejercicios kinésicos determinados: realizar ejercicios de suelo pélvico para fortalecer los músculos del esfínter.
- Uso de apósitos absorbentes y prendas interiores protectoras, que protegen la piel y aíslan el olor. Los hay descartables o reutilizables. Requieren cambios frecuentes, cada hora y diariamente.
- Dispositivos externos para evitar pérdidas evidentes:
- Dispositivo de contención: se colocan sobre el pene de modo tal que la orina pueda fluir hacia una bolsa de drenaje. Las bolsas de recolección de orina se sujetan a la pierna debajo de la ropa durante el día y pueden colocarse al lado de la cama durante la noche.
- Pinzas para el pene: Una pinza para pene utiliza un marco rígido articulado que sostiene dos almohadillas y un mecanismo de cierre. Controla la pérdida urinaria aplicando presión constante sobre el pene. Deben retirarse cada 1 o 2 horas para poder orinar. No se recomienda usarlas las 24 horas los 7 días de la semana.
- Soluciones quirúrgicas mínimamente invasivas (tratamientos de largo plazo y discretos):
- Cabestrillo masculino: se implanta internamente una malla de polipropileno para reposicionar y sostener la uretra, facilitando su cierre y ayudando a restablecer el control vesical, incluso ante estornudos, tos o esfuerzo para levantar peso.
- Esfínter urinario artificial: es un dispositivo que incluye un manguito lleno de fluido que mantiene cerrada la uretra, y una bomba ubicada en el escroto permite la micción a demanda. Este sistema ofrece una solución efectiva y confiable para los casos más complejos de incontinencia persistente. (Técnica con más de 50 años y 250.000 dispositivos implantados).
“Los
tratamientos oncológicos, en especial la cirugía y la radioterapia,
pueden afectar los mecanismos que controlan el flujo urinario”
-afirma el Dr. Matías González (M.N. 107181)-.
“Sin embargo, existen tratamientos mínimamente invasivos que son clave
para mejorar la calidad de vida de esos pacientes, especialmente en el
aspecto
social, sin limitaciones ni vergüenzas”.
“Según
encuestas realizadas, el 88% de los pacientes tratados con cabestrillo
masculino lo recomendarían a un amigo; y alrededor del 90% de quienes
tienen esfínter
urinario artificial está satisfecho y se sometería nuevamente a la
intervención. Hoy en día, un paciente con incontinencia urinaria post
cirugía de cáncer de próstata puede recuperar una vida plena y olvidarse
del tema”
-concluye el Dr. Matías González.