HAP: más de la mitad de los pacientes recibe un diagnóstico erróneo inicial
- 19 de marzo de 2025
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- Categoría: Noticias

La hipertensión arterial
pulmonar (HAP) es una
enfermedad poco frecuente y
progresiva que afecta a las arterias pulmonares.
Provoca que los vasos sanguíneos de los pulmones se estrechen, bloqueen o destruyan, lo que ralentiza el flujo sanguíneo y aumenta la presión en dichas arterias. Como consecuencia, el corazón debe trabajar con mayor esfuerzo para bombear la sangre a través de los pulmones. Este trastorno, si no se trata a tiempo, puede derivar en insuficiencia cardíaca e incluso poner en riesgo la vida del paciente.
A pesar de los avances médicos, su diagnóstico sigue siendo un desafío. Según una encuesta realizada, en Argentina los pacientes tardan en promedio 16 meses en recibir un diagnóstico definitivo desde los primeros síntomas, debido a que los mismos suelen confundirse con otras enfermedades respiratorias comunes, como el asma o la EPOC. Además, el 57% de los pacientes consultados fueron diagnosticados inicialmente de manera errónea.
El impacto de la enfermedad en Argentina
Una investigación a nivel latinoamericano, que contó con la participación de 47 médicos argentinos junto a sus pacientes, arrojó cifras reveladoras sobre la enfermedad. En Argentina, la edad promedio de los afectados es de 53 años y más del 70% son mujeres, el promedio más alto de la región. La causa más común es la HAP asociada a otras enfermedades (APAH), que representó el 60% de los casos. Entre las afecciones más frecuentes vinculadas se encuentran:
●
Enfermedades del tejido
conectivo (54%), como lupus, esclerodermia y artritis reumatoide.
●
Enfermedades cardíacas congénitas (32%), presentes desde el nacimiento.2
Además, un 37%
de los casos corresponden a el tipo idiopático
(IPAH), es decir, de origen desconocido, mientras que
solo un 3% fueron hereditarios
(HPAH) 3.
Principales señales
de alerta
En las etapas iniciales, la HAP puede no presentar
síntomas evidentes. Sin embargo, a medida que avanza, los signos comienzan a manifestarse y dificultan las actividades
cotidianas. Entre los principales
síntomas se encuentran:
●
Dificultad para respirar, primero durante el ejercicio y luego incluso en reposo. La falta de aire es el síntoma
más común de hipertensión pulmonar.
●
Hinchazón en pies, piernas,
abdomen y cuello.
● Palpitaciones, pulso acelerado y dolor o presión en el pecho.
●
Mareos, desmayos y fatiga persistente.
●
Coloración azulada en labios y dedos debido a la falta de oxígeno.2
“Es
fundamental prestar atención a estos síntomas y conversar con el médico, ya que
una detección temprana posibilita un abordaje terapéutico oportuno, lo que no
solo contribuye a ser más eficaces
en la definición del tratamiento, sino también a preservar
la calidad de vida del paciente”, explicó el Dr. Jorge Caneva, Jefe de Neumonología de la Fundación Favaloro.
El especialista agregó:
“Existen diferencias entre las percepciones de pacientes y médicos sobre
la gravedad de la enfermedad. Esto refleja la necesidad de establecer
programas de educación médica continua para mejorar la atención de la HAP en la
región”.
Claves para un diagnóstico temprano y preciso
Identificar la enfermedad en fases iniciales permite ampliar las opciones de tratamiento
y manejar sus efectos de manera más efectiva. Sin embargo, alcanzar un
diagnóstico certero puede llevar varios meses, especialmente en las primeras
etapas, debido a la similitud de los síntomas con otras afecciones
respiratorias y cardiovasculares. El asma y la enfermedad pulmonar obstructiva
crónica (EPOC) son algunas de las patologías más comunes que pueden provocar
manifestaciones similares, lo que hace necesario descartarlas a través de
estudios específicos.
En Argentina, este desafío queda reflejado en las cifras:
el 22% de los pacientes recibe
inicialmente un diagnóstico de asma, el 11% es diagnosticado con neumonía, el
9% con ansiedad o EPOC y el 8% con
afecciones cardíacas, entre otras condiciones
1. Por este motivo,
los especialistas recurren
a distintos métodos
de evaluación para confirmar la enfermedad y determinar su grado de
avance:
●
Análisis de sangre, que incluyen pruebas de tiroides, hígado, química
sanguínea y laboratorios específicos de enfermedades autoinmunes y el test de VIH.
●
Electrocardiograma para conocer
la actividad eléctrica del corazón y detectar
anomalías.
●
Pruebas de función
pulmonar (o pruebas respiratorias) para detectar
enfermedades como asma o EPOC.
●
Prueba de caminata
de 6 minutos para evaluar si sus niveles
de oxígeno disminuyen durante
la actividad física.
●
Ecocardiograma
para verificar el tamaño y el estado
de las cavidades cardíacas y estimar la presión sanguínea en las
arterias pulmonares.
● Cateterismo cardíaco derecho para medir directamente la presión arterial en los pulmones.
A
pesar de los esfuerzos enfocados en el diagnóstico e intervención temprana de
esta enfermedad, la misma aún no tiene un tratamiento curativo, teniendo como
última alternativa el trasplante pulmonar. En este
contexto, la aprobación de un nuevo tratamiento en 2024 representó una buena
noticia para los pacientes en Argentina. La Administración Nacional de
Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) autorizó una nueva opción terapéutica destinada
al tratamiento de adultos con HAP del grupo 1 de la OMS. Previamente, la
molécula también fue aprobada por la Administración de Alimentos y Medicamentos
de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) y por la Agencia Europea de
Medicamentos (EMA, European Medicine Agency).
“Esta
aprobación representa un paso adelante en el tratamiento de la HAP que se suma
a los tratamientos existentes y disponibles. La colaboración con la comunidad
médica y el desarrollo de soluciones terapéuticas de vanguardia son esenciales
para transformar la calidad
de vida de quienes padecen
esta enfermedad”, destacó Virginia
Verdaguer, Directora Médica de MSD Argentina.