Hantavirus: síntesis clínica y epidemiológica
- 7 de mayo de 2026
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El hantavirus es una enfermedad viral zoonótica que presenta distintas
formas clínicas según la región y el tipo de virus involucrado. A nivel global,
se reconocen tres grandes manifestaciones: la fiebre hemorrágica con síndrome
renal, asociada a virus como Hantaan y Seoul, con una mortalidad estimada entre
el 10 y el 20%; la nefropatía epidémica, vinculada al virus Puumala, con una
letalidad menor al 1%; y el síndrome pulmonar por hantavirus, propio del
continente americano, que alcanza tasas de mortalidad cercanas al 52%.
En el continente americano, los hantavirus del llamado ‘Nuevo Mundo’ se
asocian a diversos reservorios de roedores. Cada variante viral tiene su huésped
específico, lo que explica la diversidad geográfica de los casos. Entre ellos
se destacan especies como el ratón colilargo (Oligoryzomys longicaudatus),
clave en la transmisión en la Argentina, así como otros roedores vinculados a
variantes regionales en América del Norte y del Sur.
Situación
en Argentina
En Argentina, se han identificado varias cepas de hantavirus, entre
ellas Orán, Lechiguanas, Pergamino y Andes, esta última asociada a un brote
significativo en El Bolsón en 1996. El principal reservorio es el ratón
colilargo, que habita predominantemente en zonas rurales. Este roedor elimina
el virus a través de saliva y materia fecal durante el primer mes de infección,
y por orina durante períodos prolongados que pueden extenderse hasta dos años.
La transmisión ocurre principalmente por inhalación de partículas
contaminadas, aunque también puede producirse por ingestión de alimentos
contaminados, contacto con mucosas o heridas, vía transplacentaria e incluso,
en algunos casos particulares, de persona a persona.
Manifestaciones
clínicas
El período de incubación varía entre 4 y 45 días, con un promedio de 14
a 20 días. La enfermedad comienza con un cuadro inespecífico caracterizado por
fiebre, mialgias, cefalea y síntomas respiratorios leves como tos. También
pueden presentarse taquicardia e hipotensión.
La evolución puede ser rápida y grave. En un lapso de 48 a 72 horas, el
paciente puede desarrollar insuficiencia respiratoria aguda, con compromiso
pulmonar significativo y, en algunos casos, falla miocárdica. La mortalidad es
elevada, alcanzando aproximadamente el 52%, siendo la fibrilación ventricular
una de las principales causas de muerte.
El tratamiento es fundamentalmente de sostén, orientado a mantener la
función respiratoria y cardiovascular del paciente.
Hallazgos
radiológicos
Desde el punto de vista radiológico, el pulmón es el órgano blanco en el
síndrome pulmonar por hantavirus. Se observa un edema pulmonar bilateral debido
al aumento de la permeabilidad vascular. En etapas tempranas, la radiografía
puede ser normal, pero rápidamente evoluciona hacia un patrón de edema
intersticial o alveolar bilateral.
A diferencia del síndrome de distrés respiratorio del adulto (SDRA), en
el hantavirus son más frecuentes los signos de edema intersticial, como las
líneas B de Kerley y el engrosamiento peribronquial, con una distribución más
central.
Epidemiología
reciente
En términos epidemiológicos, se han registrado distintos escenarios en
los últimos años. En una serie previa se documentaron 32 casos con 5
fallecimientos. Más recientemente, para el período 2022, se reportaron 90 casos
con 27 muertes.
La distribución geográfica muestra una mayor concentración en la zona
pampeana, seguida por las regiones del norte como Salta y Jujuy, y en menor
medida en Río Negro y Formosa.
Caso
destacado
Un caso reciente ocurrido entre el 7 y el 9 de marzo en la ciudad de
Bariloche involucró a una mujer de 39 años. El seguimiento epidemiológico
identificó 24 contactos estrechos, quienes fueron sometidos a aislamiento
durante 45 días como medida preventiva.