Europa alerta de las desigualdades en salud y exige una estrategia urgente

En la última Comisión de Salud Pública (SANT), los eurodiputados han abordado cómo la investigación médica, los diagnósticos y los tratamientos siguen basándose en gran medida en un modelo masculino, lo que genera lagunas en el conocimiento y en la atención sanitaria de las mujeres.

Este sesgo histórico tiene consecuencias directas: retrasos diagnósticostratamientos menos eficaces y una menor atención a patologías que afectan de forma específica o predominante a las mujeres. Por ello, el comité ha debatido el proyecto de opinión sobre desigualdades de género en salud que se incorporará al informe principal que prepara la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género (FEM).

La ponente de la opinión en la comisión SANT, la eurodiputada portuguesa Catarina Martins, ha explicado que su propuesta se centra en aspectos poco desarrollados en el informe principal. He querido evitar repetir lo que ya se encuentra en el informe FEM y centrarme en lo que no está o no se aborda suficientemente, ha señalado al presentar el texto ante los eurodiputados.

La investigación clínica tiene que tener en cuenta las condiciones específicas de las mujeres

Entre las prioridades identificadas ha destacado la necesidad de reforzar la investigación médica con perspectiva de género. La investigación clínica tiene que tener en cuenta las condiciones específicas de las mujeres, ha subrayado Martins. Un ejemplo es la autorización de medicamentos genéricos o el diseño de ensayos clínicos que no consideran las diferencias biológicas entre hombres y mujeres.

La eurodiputada también ha alertado del impacto que esta falta de enfoque tiene en enfermedades muy frecuentes. La salud cardiovascular provoca la muerte de un 40% de las mujeres en la Unión Europea, más que el cáncer, ha recordado. Este es un ejemplo claro de cómo la falta de atención histórica a la salud femenina ha generado importantes lagunas en prevención, diagnóstico y tratamiento”.

Menos formación sobre salud femenina 

Otro de los aspectos destacados ha sido la formación de los profesionales sanitarios. Según la ponente, muchos programas formativos siguen sin incluir contenidos sobre las particularidades de la salud femenina o sobre cómo determinadas enfermedades se manifiestan de forma distinta en mujeres. En muchos programas formativos no aparecen las condiciones específicas de salud de las mujeres ni cómo determinadas dolencias las afectan en sus distintas fases de vida, ha asegurado Martins.

El debate también ha abordado el papel de las nuevas tecnologías en la reproducción de estos sesgos. Martins ha advertido de que los modelos de inteligencia artificial utilizados en sanidad se alimentan mayoritariamente de datos masculinos. El 80% de los datos que se utilizan para formar los modelos de inteligencia artificial se refieren a la biología masculina y no tienen en cuenta las particularidades de las mujeres, ha señalado.

La prioridad es pedirle a la Comisión que nos presente una estrategia sanitaria para las mujeres

Durante el intercambio de opiniones, varios eurodiputados han coincidido en la necesidad de impulsar una estrategia sanitaria específica para las mujeres a nivel europeo. La prioridad es pedirle a la Comisión que nos presente una estrategia sanitaria para las mujeres, han defendido, argumentando que las diferencias biológicas influyen en la eficacia de los medicamentos, los síntomas o la evolución de determinadas enfermedades.

Mejorar la investigación y el diagnóstico

Asimismo, se ha subrayado la importancia de mejorar la investigación y el diagnóstico de patologías infradiagnosticadas o poco estudiadas, como la endometriosis, el síndrome de ovario poliquístico o los fibromas uterinos. También se ha puesto el foco en la salud mental femenina y en el impacto de factores como la maternidad, la menopausia o las desigualdades socioeconómicas en el acceso a la atención sanitaria.

En la conclusión del debate, Martins ha insistido en que el problema va más allá de las enfermedades exclusivamente femeninas y afecta al conjunto del sistema sanitario. Durante décadas el cuerpo masculino se ha utilizado como referencia para todas las enfermedades y todas las obligaciones, ha afirmado. Desde su punto de vista, esta lógica ha dejado fuera del foco investigador a la mitad de la población.

La eurodiputada confía en que las enmiendas presentadas por los distintos grupos políticos refuercen el texto final y permitan avanzar hacia políticas sanitarias más equitativas. Somos una parte importante de la población y espero que podamos mejorar la práctica clínica y dar una respuesta adecuada, ha concluido.