Estudios a medida según la edad, antecedentes y hábitos de cada persona
- 19 de febrero de 2025
- Posted by: Administrador
- Categoría: Noticias

En el
ámbito de la medicina preventiva y el control de salud, cobra cada vez más
relevancia el concepto de cuidados
médicos de alto valor, especialmente en esta época del año, en la que
empezamos a planificar los controles de salud de toda la familia.
Prácticas de alto valor: qué
significa
Este
enfoque prioriza aquellas prácticas y pruebas que generan beneficios claros y
medibles para el bienestar de los pacientes. A diferencia de la idea extendida
de que más estudios equivalen a una mejor prevención, los especialistas del
Hospital Italiano destacan que lo fundamental es optar por intervenciones
basadas en evidencia científica, ajustadas a las necesidades individuales de
cada persona.
“El control de salud debe
centrarse en prácticas que realmente marquen una diferencia significativa en la
vida de los pacientes. Al priorizar lo que aporta y descartar lo que no,
construimos un sistema de atención médica más inteligente, eficiente y humano.
En este enfoque, menos es más, pero solo cuando se trata de lo que no suma”, explica
Dolores Arceo, jefa del Servicio de Medicina Familiar y Comunitaria del
Hospital Italiano.
Un claro
ejemplo es el screening de cáncer
(mamografías, colonoscopías, etc.), que puede ser altamente beneficioso en
ciertas edades o con determinados factores de riesgo, pero que no debe
realizarse de manera rutinaria en todos los casos, ya que podría generar
diagnósticos innecesarios, ansiedad y tratamientos evitables.
El principio de Primero no dañar
Desde
hace años, iniciativas como Choosing
Wisely y Less is More, a las que
adhieren los profesionales del Hospital Italiano, promueven la aplicación de
prácticas de alto valor, honrando el principio de “primero, no
dañar”. Su objetivo es evitar el
sobreuso de estudios y procedimientos que no tienen impacto real en la
salud o que incluso pueden ser perjudiciales, muchas veces por el sólo hecho de
someterse a un estudio que no es necesario.
Lejos de
fomentar un “sobrediagnóstico” que puede resultar contraproducente, este modelo
busca optimizar los recursos médicos y garantizar
intervenciones eficaces y beneficiosas: “a
veces, menos estudios significan mejores cuidados y más salud”, señala la
Dra. Karin Kopitowski, médica del Servicio de Medicina Familiar y Comunitaria
del Hospital Italiano y subdirectora del Departamento de Investigación de la
Universidad del Hospital Italiano. Esto refleja la esencia de la medicina de
alto valor: brindar atención basada en la ciencia, el respeto por el paciente y
su bienestar integral.
La importancia del seguimiento
con el médico de confianza
A su vez,
Karin Kopitowski detalla: “Casi
ninguna práctica preventiva tiene recomendación de hacerse anualmente”. En
lugar de chequeos generales automáticos, lo más eficaz es realizar una entrevista preventiva, en la que el médico
evalúa de manera personalizada los riesgos del paciente en función de su
edad, antecedentes familiares, hábitos y estado general de salud. De esta
forma, se indican sólo aquellas pruebas que realmente traerán un beneficio
concreto.
Otro
pilar fundamental de la medicina de alto valor es la atención por parte de
profesionales capacitados, como clínicos, médicos de familia, ginecólogos o
pediatras. Estos especialistas acompañan al paciente a lo largo de su vida,
brindándole una visión integral de su salud y ayudándolo a tomar decisiones
informadas sobre los estudios y tratamientos realmente necesarios.