El plan mendocino que busca reducir la población de los mosquitos
- 15 de marzo de 2024
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La provincia avanza con un plan de control biológico del dengue, pero que recién podría ponerse en marcha en dos años. Se trata de la Técnica del Insecto Estéril (TIE), ya utilizada en el combate de una plaga agrícola, con el objetivo de contrarrestar al mosquito vector de la enfermedad que tiene en vilo a la región.
Desde el gobierno provincial, aclaran que todo se encuentra en etapa experimental de producción masiva, con pruebas piloto de validación, pero con expectativas de lograr en el mediano plazo un componente más y de relevancia dentro del manejo integrado de la epidemia, complementando el resto de acciones oficiales que se difunden constantemente, como el descacharreo y el uso de repelente.
Quien lleva adelante la iniciativa, que comenzó a tomar forma en 2019, con apoyo internacional, es el Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria de Mendoza (Iscamen), el que ahora incorporará una máquina separadora de “pupas” machos y hembras, fabricada en la provincia, para escalar la producción experimental de mosquitos Aedes aegypti a niveles que permitan la evaluación del método en condiciones naturales. Esta acción de división es de vital importancia porque asegura la liberación solo de insectos machos estériles. “Una vez validada la etapa, se podrá continuar con la liberación en espacios confinados de laboratorio para su evaluación”, indicaron desde el Ejecutivo mendocino. “Esta experiencia lleva tiempo, por eso serán unos dos años para empezar a producir masivamente y liberar al medio ambiente. Lleva validaciones en cuanto a la eficacia y también hay que trabajar con el sistema de salud”, aclaró a LA NACIÓN Guillermo Azín, secretario técnico de Iscamen.
Desde hace años, en la provincia, como ocurre a nivel mundial, se aplica la TIE, particularmente en la lucha de la plaga agrícola mosca del Mediterráneo, científicamente denominada Ceratitis capitata. Esta herramienta de combate, que ya ha sido exportada a Bolivia y Chile, consiste en la cría y liberación al ambiente de ejemplares machos estériles que, al copular con las hembras silvestres, no dejan descendencia. De esta forma, se logra interrumpir el ciclo biológico natural. Así, se controla con el insecto la propia población.
En este sentido, es determinante contar con un número suficiente de ejemplares de buena calidad, que sean criados y esterilizados masivamente para luego ser distribuidos en el campo. Además, deben ser competitivos para llegar a aparearse con las hembras silvestres.