El frío y las articulaciones: por qué el cuerpo duele más en otoño
- 7 de mayo de 2026
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Con
la llegada de los primeros días frescos del otoño, se vuelve una
constante en los consultorios médicos la referencia a dolores
articulares y musculares que parecen intensificarse o surgir
repentinamente. Según explica la Dra. Liliana Rolón (MN 124339), Gerente Médica de vittal, este fenómeno tiene explicaciones médicas concretas que van más allá de una simple percepción climática.
“El
descenso de la temperatura ambiental genera efectos biológicos directos
como la vasoconstricción, que reduce la llegada de oxígeno a los
tejidos, y una contracción muscular refleja que disminuye la elasticidad
y aumenta la rigidez”, explica la Dra. Rolón. Además, indica que “para
quienes ya conviven con patologías como artrosis o artritis, el frío
actúa como un factor que agudiza la sensibilidad al dolor”.
A
esto, advierte la especialista, se suma el cambio de hábitos
estacionales, ya que la tendencia al sedentarismo durante los meses
fríos favorece la pérdida de movilidad y la tensión sostenida en las
articulaciones.
Ante
ello, la prevención es el pilar fundamental para mitigar este impacto y
mantener la calidad de vida, especialmente en adultos mayores, personas
con lesiones previas o pacientes con enfermedades articulares crónicas.
La Dra. Rolón destaca que el movimiento es el principal aliado frente a la rigidez, por lo que es importante mantener
una actividad física regular, realizar pausas activas durante la
jornada y evitar permanecer en la misma posición por períodos
prolongados. “Antes de realizar cualquier esfuerzo físico, resulta
indispensable una entrada en calor progresiva que incluya movilidad
articular y estiramientos suaves para preparar al cuerpo. Asimismo, el
cuidado externo es igual de relevante: abrigarse en capas y proteger
especialmente zonas críticas como rodillas, manos y cuello ayuda a
estabilizar la temperatura corporal y prevenir espasmos musculares”,
detalla la Dra. Rolón.
Complementariamente, existen factores invisibles que juegan un rol determinante, como la hidratación y la higiene postural. Según apunta la Gerente Médica de vittal, “aunque
en invierno la sensación de sed disminuye, el agua sigue siendo
esencial para el correcto funcionamiento muscular. En paralelo, es común
que ante el frío las personas adopten posturas rígidas o encogidas de
forma involuntaria, por lo que prestar atención a la ergonomía en el
trabajo y evitar tensiones mantenidas es crucial”.
Por otro lado, recomienda no recurrir a la automedicación ante la aparición de estas molestias,
ya que el uso indiscriminado de analgésicos puede enmascarar cuadros
que requieren atención profesional. “Se debe realizar una consulta
médica si el dolor es intenso, persistente, limita el movimiento o se
acompaña de inflamación evidente”, señala la Dra. Rolón.
En definitiva, anticiparse
al frío con hábitos saludables y escuchar las señales del cuerpo
permite que el cambio de estación no se traduzca en una pérdida de
bienestar.