El fenómeno de los “médicos gaviota” argentinos en Chile
- 11 de abril de 2024
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(El País) En los últimos cinco años, en el Colegio Médico de Chile (Colmed) da cuenta del crecimiento de un fenómeno que han bautizado como los doctores gaviota. Se trata de profesionales de la salud argentinos que, como estas aves, emprenden viajes con estadías cortas en Chile para cubrir emergencias, consultas y otros procedimientos a cambio de una mejor paga.
“En las últimas dos décadas no habíamos visto médicos que vinieran a trabajar por temporadas muy breves. Se asientan muchas veces en lugares donde hay déficit de algún especialista, pero sobre todo empujados por la precariedad y la necesidad laboral de nuestro país vecino”, dice Anamaría Arriagada, presidenta del Colmed.
Del otro lado de la cordillera de Los Andes, los médicos padecen salarios por el suelo y una inflación interanual del 276%, la más alta del mundo, según el cálculo que difundió para febrero el Indec, la oficina argentina de estadísticas oficiales. La disparada de los precios, especialmente veloz desde diciembre y los ingresos congelados empujaron la pobreza hasta casi el 60%, según la estadística que lleva la Universidad Católica Argentina.
Roberto Macho, titular de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) de Mendoza, en Argentina, comenta: “Poco antes de la pandemia, muchos profesionales –generalmente licenciados en enfermería– se fueron directamente a vivir a Chile. Luego observamos a médicos o profesionales especialistas hacer una o dos guardias (de urgencia o consultas) al mes en distintos sanatorios privados chilenos, incluso ya con turnos programados”.
En el Colmed preocupan las posibles consecuencias de esta práctica. “El acto médico requiere de un conocimiento previo y del contexto del paciente, de las leyes y de las medidas de salud pública del país imperante. También requiere de un seguimiento, de cierta respuesta a un tratamiento, una complicación o reacción adversa a un medicamento. Peor aún una complicación a una cirugía y los médicos que van y vienen no son claramente la solución. Los pacientes están expuestos a un tratamiento que puede no ser de la calidad que necesitan; al mismo tiempo, el médico está expuesto a un trabajo más precario”, dice Arriagada.
La situación fue denunciada en la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados de Chile por el parlamentario Daniel Lilayú hace cuatro meses –el parlamentario es médico y milita en la UDI, un partido de la derecha tradicional–, quien pidió un fiscalización.
Sobre esta práctica no hay cifras oficiales, sólo la percepción de que es un fenómeno que está en auge. Los casos suelen escapar del radar de las autoridades sanitarias, dado que los médicos itinerantes trabajan en consultorios privados y no en el sistema público de hospitales y centros asistenciales. “Esto, probablemente, necesite de una acción orquestada de varios actores, porque frente a este problema lo que se requiere es una nueva regulación”, señala Arriagada.