El Centro Los Pinos participó del 4° Encuentro de la Red Latinoamericana de acompañamiento en la muerte y el duelo

En
un contexto en el que hablar de la muerte continúa siendo un tema
difícil de abordar, el Centro Los Pinos —institución que ofrece hospice,
rehabilitación y hogar para personas mayores— participó del 4°
Encuentro de la Red Latinoamericana de Acompañamiento en la muerte y el
duelo, realizado por primera vez en Argentina del 9 al 12 de abril.

En este marco,
el Centro brindó el taller “Una experiencia Hospice dentro de un Centro
de Salud”, un espacio concebido para compartir su recorrido en la
implementación de un modelo que integra cuidados paliativos y hospice
tanto en ámbitos geriátricos como en centros de larga estancia.

“El
taller fue pensado como una experiencia reflexiva, donde compartimos lo
que implica llevar adelante este modelo en la práctica real. Nuestro
eje es el cuidado integral del paciente y su familia, con un enfoque
basado en el respeto por la persona”, explicó el Dr. Sebastián Figueroa Dunn, director médico del Centro Los Pinos.
Durante la actividad, el equipo abordó aspectos clave como el trabajo
interdisciplinario, el acompañamiento emocional, el cuidado del propio
equipo de salud y la importancia de sostener una mirada centrada en la
dignidad de cada paciente, a partir de casos reales.

El
evento también reunió a especialistas y organizaciones de toda la
región para reflexionar sobre los desafíos del acompañamiento al final
de la vida, promoviendo una mirada más humana, integral y consciente.
Entre los referentes internacionales destacados estuvo Ken Ross, fundador de la Elisabeth Kübler-Ross Foundation, quien impulsa a nivel global la educación sobre el duelo y los cuidados paliativos.

“Hablar
de la muerte es, en realidad, hablar de cómo vivimos. Cuando empezamos a
abrir estas conversaciones, también empezamos a cuestionarnos el
sentido, los vínculos y la forma en que transitamos la vida”, señaló
Ross. Y agregó: “El cuidado paliativo no es rendirse, sino cambiar el
foco: dejar de prolongar la vida a cualquier costo para priorizar la
dignidad, el confort y el sentido de cada persona”.

Uno
de los conceptos centrales que atravesó tanto el encuentro como la
propuesta de Los Pinos fue la necesidad de diferenciar cuidados
paliativos y hospice, términos que suelen confundirse. Mientras que los
cuidados paliativos se enfocan en aliviar el sufrimiento en todas sus
dimensiones —física, emocional, psicológica y espiritual—, el modelo
hospice profundiza este enfoque poniendo en el centro el valor humano y
el acompañamiento en el final de la vida. “Lo
primordial en un hospice es el valor humano, acompañado de una buena
técnica y de tener claro para qué estamos allí. Creemos que todo centro
de salud debería funcionar con esta lógica”, sostuvo Figueroa Dunn. 

En
línea con esta mirada, Ross remarcó que, si bien muchas personas aún
transitan el final de la vida en entornos altamente medicalizados,
existe un cambio en marcha: “Hay un movimiento creciente hacia formas
más conscientes y compasivas de acompañar la muerte. La posibilidad de
una muerte más en paz está aumentando, pero requiere transformaciones
culturales además de médicas”.

La
participación del Centro Los Pinos en este encuentro se inscribe en su
compromiso por promover una cultura del cuidado que contemple todas las
dimensiones de la persona, así como por contribuir a la formación y
sensibilización de profesionales en torno al final de la vida.

“Cuanto
más hablemos de estos temas, más vamos a normalizar estas
conversaciones. Y eso es lo que necesitan los pacientes y las familias:
que hablar de la muerte no sea un tabú, sino un acto de cuidado”,
concluyeron desde la institución.