El 60% de los niños hospitalizados a causa de la influenza tenían comorbilidades
- 27 de septiembre de 2024
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Los datos de un estudio multicéntrico local realizado por 5 instituciones argentinas de referencia en el marco de la pre y post pandemia mostraron que más del 60 por ciento de los niños hospitalizados a causa de la influenza tenían comorbilidades y apenas un 30 por ciento estaba vacunado contra la gripe a pesar de tener la indicación por ser grupos de riesgo. “Tenemos que seguir trabajando para instalar la importancia de la prevención porque los chicos se hospitalizan y mueren por influenza. La percepción de riesgo sobre el impacto de la influenza y otras enfermedades se pierde cuando hay otras urgencias pero de hecho, en pediatría, en los grupos con comorbilidades, tenemos más mortalidad por influenza que por virus sincicial respiratorio”, afirmó la doctora Angela Gentile (MN 49908), infectóloga pediatra, Jefa del Departamento de Epidemiología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, quien presentó estos datos durante el último Flu Forum, encuentro anual de actualización científica que reúne a los principales expertos del país.
La gripe es una infección respiratoria
aguda causada por el virus de la influenza. La Organización Mundial de la Salud
(OMS) estima que cada año en todo el mundo, unos mil millones de personas se
infectan con este virus ocasionando de 3 a 5 millones de casos graves
y entre 290.000 a 650.000 muertes. Si
bien esta enfermedad puede afectar a cualquier persona, en los niños puede ser
particularmente severa. El sistema inmunológico en los primeros años de vida se
encuentra en desarrollo y los menores de 5 años (y especialmente los menores de
2 años) corren mayor riesgo de presentar complicaciones graves. Lo mismo
sucede con aquellos que, independientemente de la edad, presentan ciertas
afecciones crónicas. Según datos del Centro de Control de enfermedades de los
Estados Unidos (CDC) durante la temporada de influenza 2022-2023, el 66 por
ciento de los niños de entre 0 y 17 años de edad hospitalizados con influenza
tenían al menos una afección subyacente como asma, enfermedades
neurológicas, obesidad o inmunodepresión.
La
vacunación antigripal anual previene millones de enfermedades y consultas al
médico relacionadas con esta infección y es la mejor herramienta para reducir
las complicaciones, hospitalizaciones, secuelas y muertes ocasionadas por el
virus influenza, ayudando a proteger a las personas vulnerables y reduciendo su
impacto en el sistema de salud. Durante
las temporadas en las cuales los virus de la vacuna coinciden con los virus en
circulación, se ha demostrado que reduce el riesgo de tener que consultar al
médico por influenza entre un 40 y un 60 por ciento. La
vacuna contra la influenza elaborada en líneas celulares, es la mejor
herramienta para mejorar la coincidencia entre el virus circulante y el
contenido en la vacuna.“Sabemos que incluso en los casos en
los que la vacunación no evita la enfermedad, la evidencia demuestra que reduce
gravedad de la infección, haciendo más leve sus consecuencias,
disminuyendo la mortalidad y el uso de recursos sanitarios”,explicó
por su parte el doctor José Montes (MN 86.431), médico infectólogo y
director médico de CSL Seqirus para Argentina y Latinoamérica.
Por
otra parte, los espacios escolares son ambientes que facilitan la propagación
del virus y los niños se convierten en los principales transmisores entre sus
convivientes que pueden incluir grupos vulnerables como ancianos o personas con
condiciones de salud preexistentes. La vacunación antigripal pediátrica es una
medida preventiva clave que no solo protege a los más jóvenes, sino que también
contribuye y tiene un impacto significativo en la salud colectiva. Al prevenir
la propagación del virus a otros miembros de la comunidad, reduce los casos,
las consultas médicas, el ausentismo escolar y el riesgo de hospitalizaciones y
muertes. Hay datos que indican que la
vacunación de niños y adolescentes, de comunidades cerradas, pueden conferir
protección no sólo a los vacunados sino también a los miembros del hogar no
vacunados y a la comunidad (protección indirecta o de rebaño).
Desafíos
de la vacunación en pediatría
Si
bien los datos de cobertura de vacunación antigripal en pediatría muestran
cierta mejora promedio de los últimos años, todavía son muchos los desafíos que
se plantean como alcanzar la vacunación oportunamente o completar el esquema de
dosis. “El dato de cobertura de vacunación
antigripal en pediatría no marca la realidad del riesgo. Las últimas coberturas
registradas son del 76% en primera dosis y 64% la segunda pero refieren a las
dosis aplicadas en todo el año y no indican si se vacunó oportunamente antes
que empiece a circular el virus de la influenza en los meses de marzo, abril o
mayo. Los datos registrados en hospitalizaciones responden a que no estamos
vacunando oportunamente”, indicó
Gentile. La infectóloga también hizo
hincapié en la necesidad de completar el esquema de dosis con un intervalo de 4
semanas en los niños que se inmunizan por primera vez contra la gripe, ya que
los anticuerpos al virus de la influenza se desarrollan luego de dos
semanas de la aplicación de la segunda dosis. “La
cobertura es baja en la segunda dosis y completar este esquema inicial
es un gran desafío”, indicó. El dato es relevante si se tiene en
cuenta que las respuestas de anticuerpos a las infecciones por influenza
en la primera infancia se recordarán más adelante al exponerse a cepas virales
antigénicamente distintas del mismo viruspor
lo que es clave ese primer contacto con el virus de la gripe que debe ser
con una vacuna y no con el virus salvaje, y con vacunas capaces de otorgar
una importante “huella inmunológica” inicial para respuestas protectoras
futuras contra una variedad de cepas de influenza estacionales y pandémicas.
Finalmente, surgen hoy nuevos planteos en torno a la vacunación
pediátrica, cómo cuál debería ser el objetivo de la política de vacunación
pediátrica: ¿disminuir la transmisión, la hospitalización o la mortalidad? “Según los datos del estudio multicéntrico, en los niños
de entre 2 a 4 años, que si no tienen comorbilidades asociadas no tienen
indicación por calendario, la hospitalización fue del 22 y el 18 por ciento en
los años post pandémicos. El número no es nada despreciable y nos hace pensar
en la importancia de seguir las recomendaciones internacionales de incorporar
en calendario la vacunación hasta los 5 años de edad. Estos niños no solo
transmiten, sino que se internan y tienen morbilidad. A título personal se
pueden vacunar todos los chicos y adolescentes porque realmente es un beneficio
para ellos”, explicó Gentile.