Durante 2024 se realizaron más de 4200 trasplantes de órganos en Argentina

La
fecha no es casual: se eligió para homenajear a aquella mujer que, tras recibir
un trasplante, pudo dar a luz a su hijo. Un símbolo de vida que nace gracias a
la generosidad de otra persona. Porque eso es la donación: un acto solidario que permite que la vida continúe.

En
Argentina, más de 7.000 personas están
en lista de espera para un trasplante
. Detrás de cada número hay una
historia, una familia, una persona que depende de un gesto solidario para
seguir adelante: una donación que les
devuelva la posibilidad de vivir, de abrazar, de trabajar, de soñar. 
Aunque los avances médicos los hacen
posibles, sin donantes no hay
trasplantes
.[1]

Nadie está exento de necesitar un
trasplante. Una enfermedad, un accidente o una situación inesperada pueden
cambiarlo todo, para nosotros o para alguien que queremos. En esos momentos, la
posibilidad de recibir un órgano puede significar la diferencia entre la vida y
la muerte. Por eso, ser donante es un acto de generosidad y compromiso con la
vida. Gracias a esa decisión, muchas personas pueden recuperarse, volver a
compartir momentos con sus seres queridos y proyectar un futuro. Un solo
donante puede salvar hasta 7 vidas y mejorar la calidad de vida de muchas más

destaca la Dra. Valeria El Haj, Directora Médica Nacional de OSPEDYC.

En
Argentina, durante 2024 se realizaron
4.263 trasplantes de órganos y córneas
. Estos incluyeron 2.156 trasplantes de órganos y 2.107 trasplantes de córneas.
Además, se realizaron 1.307 trasplantes
de médula ósea
, de los cuales 308 fueron en pacientes pediátricos. Entre
los trasplantes de órganos, se llevaron a cabo 1.515 trasplantes renales y 462
trasplantes hepáticos.
Neuquén se destacó como la provincia con la mayor
tasa de donantes, alcanzando 41.6 donantes por millón de habitantes.

Este
logro fue posible gracias a 1.972
procesos de donación
, lo que elevó la tasa de donación a un promedio de 17.7 donantes de órganos por
millón de habitantes
[2]

La
Ley 27.447, más conocida como Ley Justina, fue aprobada en julio de 2018 y
cambió el paradigma de la donación en nuestro país: establece que todas las
personas mayores de 18 años son donantes de órganos y tejidos, a menos que
hayan manifestado lo contrario. Esta ley no solo agiliza los procesos de
donación, sino que también refuerza un sistema más solidario, equitativo y
accesible. Desde su puesta en marcha, los trasplantes aumentaron
significativamente, brindando nuevas oportunidades de vida a miles de personas.

“Donar
órganos es mucho más que un gesto solidario: es una decisión que puede marcar
la diferencia entre una vida que se apaga y otra que puede seguir adelante.
Cada persona donante representa una esperanza concreta para quienes están
esperando una segunda oportunidad”, finaliza la Dra. El Haj.


[1]
https://www.argentina.gob.ar/salud/incucai

[2] https://www.argentina.gob.ar/noticias/en-2024-se-realizaron-mas-de-4200-trasplantes-de-organos-y-corneas