Diabetes: la alimentación como herramienta de prevención y salud

La
diabetes es una enfermedad crónica que se caracteriza por niveles
elevados de glucosa en sangre debido a una deficiencia en la producción o
en la acción de la insulina. Su incidencia está en aumento a nivel
mundial, impulsada principalmente por el sedentarismo, el sobrepeso, el
estrés y los malos hábitos alimentarios. La amplia mayoría de los casos
son de diabetes tipo 2 y puede prevenirse o incluso revertirse con un
estilo de vida saludable y una  nutrición basada en plantas (NBP).

“La
alimentación cumple un rol central en este proceso. No se trata de
‘hacer dieta’, sino de aprender a comer de forma equilibrada, consciente
y sostenible en el tiempo”, explicó la licenciada en Nutrición (MP
5276), Victoria Núñez, matriculada en el Colegio de Nutricionistas de la
Provincia de Buenos Aires. 

Una
alimentación saludable para prevenir o controlar la diabetes incluye el
consumo de frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, proteínas
magras y grasas de buena calidad, limitando los alimentos
ultraprocesados, azúcares añadidos y bebidas azucaradas. Es importante
comprender cómo influyen los alimentos en la glucemia, aprender a leer
etiquetas, organizar las comidas y adoptar rutinas que incluyan el
movimiento son pasos esenciales para empoderar a las personas y
ayudarlas a tomar decisiones más saludables.

En
ese sentido, Núñez señaló: “Como nutricionistas tenemos un papel
fundamental en el abordaje de la diabetes. Acompañamos al paciente no
solo en la planificación de su alimentación, sino también en la
construcción de hábitos duraderos y realistas, considerando su entorno,
su cultura alimentaria y sus emociones. La educación nutricional
personalizada puede transformar la relación con la comida y mejorar los
resultados del tratamiento”.

La
diabetes no solo afecta los niveles de azúcar en sangre, sino también
la salud cardiovascular, renal y ocular, entre otras. Por eso, una
alimentación equilibrada no solo busca controlar la glucosa, sino
también proteger el corazón y reducir el riesgo de complicaciones.

“La
prevención comienza en la mesa y se sostiene en el tiempo. Cada
elección cuenta. Priorizar alimentos frescos y no tanto de paquete,
moverse más y realizar controles con profesionales de la salud idóneos
en el tema, son acciones simples que pueden salvar vidas”, destacó la
nutricionista. 

La
educación, el acompañamiento profesional y la conciencia colectiva son
las herramientas más poderosas para construir un futuro más saludable.