Detectan por primera vez las huellas tempranas del Parkinson en el cerebro humano

(Infobae) La comunidad científica sospechaba desde hace años que existían señales mucho más tempranas, diminutas acumulaciones que encendían la chispa de la neurodegeneración mucho antes de que los pacientes mostraran signos clínicos.

Ahora, un equipo internacional de investigadores confirmó esa intuición. Por primera vez, lograron visualizar directamente en tejido cerebral humano post mortem los oligómeros de alfa-sinucleína, pequeños cúmulos proteicos considerados los impulsores iniciales del Parkinson.

El hallazgo, publicado en la revista Nature Biomedical Engineeringabre una nueva etapa en la investigación de la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente en el mundo, solo detrás del alzhéimer.

Para la comunidad científica, no se trata de un paso menor: representa la posibilidad de entender con más detalle los mecanismos que dañan a las neuronas y, en un futuro, diseñar estrategias diagnósticas y terapéuticas más precisas.

Durante mucho tiempo se sospechaba que estos cúmulos estaban presentes, y este estudio ayuda a confirmarlo. Se trata de un paso importante, ya que poder verlos permite que los investigadores comprendan cómo contribuyen a la enfermedad”, explicó Steven F. Lee, investigador de la Universidad de Cambridge y autor principal del trabajo.

Infobae también consultó con expertos neurólogos argentinos sobre qué implica este descubrimiento y cómo se podría aplicar en futuros tratamientos inciales que anticipen los síntomas graves del Parkinson.

Hasta ahora, los oligómeros eran una especie de fantasma molecular. La hipótesis de su existencia era sólida, pero resultaban invisibles en el tejido cerebral humano.

Eran demasiado pequeños, apenas unos nanómetros de longitud, imposibles de distinguir entre el ruido biológico que generan las demás estructuras celulares. Los científicos podían identificarlos en tubos de ensayo o en células aisladas, pero nunca en el entorno real del cerebro.

Eso cambió con el desarrollo de la técnica ASA-PD (Advanced Sensing of Aggregates for Parkinson’s Disease), un método de microscopía de fluorescencia ultrasensible que permite “amplificar” la señal de los oligómeros y disminuir la interferencia. El procedimiento combina la supresión de autofluorescencia con microscopía de molécula única, lo que otorga la capacidad de detectar los nanoensamblajes proteicos directamente en tejido cerebral humano.

Los autores del trabajo lo describieron con una metáfora precisa: “Es un poco como intentar ver las estrellas durante el día: sabes que la luz de las estrellas está ahí, pero queda eclipsada por el brillo del cielo”. Con esta herramienta, lograron observar y analizar aproximadamente 1,2 millones de nanoagregados de la corteza cingulada anterior en muestras de pacientes con párkinson y en controles sanos.

El resultado reveló un patrón llamativo: los oligómeros estaban presentes en ambos grupos, pero en los cerebros con Parkinson se mostraban más grandes, brillantes y abundantes. Además, detectaron un subtipo que solo aparecía en quienes padecían la enfermedad, lo que podría funcionar como un marcador temprano.

“La alfacinucleína es una proteína que hoy por hoy se sabe que cuando se acumula de forma patológica, de forma normal en el cerebro, es la causante de la enfermedad de Parkinson. A estos acúmulos anormales de proteína, en la literatura médica se denominan como cuerpos de Lewy. El problema es que cuando nosotros diagnosticamos la enfermedad, cuando el paciente consulta por los primeros síntomas, se sabe que el paciente ya perdió más del 80% de las neuronas de la región afectada en el cerebro. Es decir, llegamos tarde a hacer el diagnóstico. Es por eso que uno de los grandes esfuerzos de la investigación es tratar de encontrar formas de detectar el Parkinson mucho más precozmente, inclusive antes de que aparezcan los síntomas neurológicos”, explicó a Infobae el doctor Sergio Rodríquez Quiroga, neurólogo del Hospital General de Agudos Dr. José María Ramos Mejía.

“Este trabajo, que está publicado en una revista de alto impacto en la literatura científica, lo que hace es describir una nueva técnica de microscopía en la cual pudieron visualizar directamente en tejido humano formas mucho más pequeñas de agregado de esta proteína, de la alfa-sinucleína, que los denominaron oligómeros, que hasta antes no eran visibles en tejido humano, sino solo se podían tratar de encontrar en laboratorios mediante tubos de ensayo”, agregó el experto que trabaja en el Área de Parkinson y Trastornos del Movimiento del Ramos Mejía.

Según Rodríquez Quiroga, lo que encontraron en el estudio es que los cerebros de pacientes con Parkinson tenían esta subpoblación más pequeña de esta proteína, la cual está ausente en personas sanas y que tiene características importantes como ser como una capacidad de semilla.

¿Qué quiere decir eso? “Que se propaga más rápidamente, se agrega más rápidamente y es mucho más resistente a desaparecer. Esto podría indicar que podría ser el primer paso en entender la fisiopatología de cómo se forman estos cuerpos de Lewy y eventualmente ser un paso inicial para el daño neuronal en los pacientes con Parkinson”, indicó el especialista.

El prestigioso neurólogo Conrado Estol, dio también su opinión a Infobae sobre el logro del avance científico al afirmar: “Pienso que este avance sí puede tener aplicación clínica. Cuando uno descubre estas proteínas, estos oligómeros que se vinculan con la generación de la enfermedad. Y esto se puede extrapolar perfectamente a lo que pasó con el Alzheimer, en que se descubrieron esos depósitos de amiloide fuera de la célula mediante una técnica con un colorante que puede teñir esas proteínas depositadas y con el estudio PET de imagen para encontrar el amiloide depositado e indicar la presencia de Alzheimer”.

“Aquí potencialmente se podría hacer algo que identifique esta sinucleína y de nuevo con fotos, imágenes cerebrales anticipar su desarrollo. Hoy en día no es hablar de ciencia ficción. Y hay un paso más, aún apasionante, que es el del tratamiento. Así como en Alzheimer hay lograr un tratamiento que evite que el amiloide forme oligómeros y se deposite alrededor de las neuronas causando la enfermedad de Alzheimer, en el Parkinson se podría lograr un tratamiento que impidiera la formación de oligómeros de alfa-sinucleína y eso podría impedir la enfermedad”, precisó el experto.

Y concluyó: “Quiero decir que este trabajo para mí no es solamente científico, sino que creo que abre la puerta para futuros diagnósticos temprano y tratamientos”.