Describen un mecanismo detrás de la formación de los tipos de células de la sangre
- 2 de julio de 2025
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Se sabe que la autofagia es un curioso mecanismo natural de
supervivencia, mediante el cual las células digieren sus propios
componentes para reutilizarlos. Ahora, un equipo de investigación de la
Fundación Instituto Leloir (FIL) descubrió, a pesar del
desfinanciamiento que afecta a la ciencia local desde más de un año, que
ese proceso también controla la fabricación de los diferentes tipos
celulares de la sangre. Si bien es algo que se verificó en moscas Drosophila,
podría tener implicaciones terapéuticas a futuro si se comprueba que
también opera en humanos. Por la importancia del hallazgo, la revista Nature Communications decidió publicarlo en su nueva edición.
“La autofagia se exacerba cuando las células se dañan o no tienen
nutrientes. El nuestro es uno de los primeros trabajos que describe en
detalle un mecanismo por el cual ese proceso también regula la
diferenciación celular en cualquier organismo o contexto biológico”,
explicó a la Agencia CyTA-Leloir el doctor en Biología
Pablo Wappner, autor principal del artículo, quien desde hace 25 años
dirige el Laboratorio de Genética y Fisiología Molecular de la Fundación
Instituto Leloir, y que resaltó la importancia de la publicación del
logro de su grupo en una de las revistas científicas más prestigiosas
del mundo “a pesar de la falta absoluta de dinero otorgada por el
gobierno en el último año y medio”.
En la sangre humana, igual que en la de la mayoría de los animales,
circulan diferentes tipos de células (glóbulos rojos, glóbulos blancos y
plaquetas), que se fabrican principalmente en la médula ósea. La
proporción en la que se produce cada una de estas células es fundamental
para el funcionamiento armónico del organismo; cuando el equilibrio se
altera, pueden surgir distintos tipos de leucemias (cáncer en la
sangre).
Si bien se sabía que la autofagia era crucial para la salud celular y
que influía en varios procesos, incluida la diferenciación, se
desconocía cuáles eran los mecanismos exactos involucrados y su papel
específico en la formación de las diversas células sanguíneas.

Pablo Wappner (chomba azul), con parte de los autores del artículo publicado en Nature Communications.
Cauteloso, Wappner enfatizó que no se puede afirmar que ese mecanismo
opera en todos los tipos celulares de todos los organismos, porque es
algo que se va a ir descubriendo con posteriores estudios. Por lo
pronto, con su grupo ya están investigando las gónadas femeninas de Drosophila
(donde se forman los óvulos), con el objetivo de determinar si ocurre
lo mismo o no que en células sanguíneas. “Nos llevará unos dos o tres
años tener la respuesta”, aseguró Wappner.
Paso a paso
En el laboratorio que dirige Wappner utilizan a la mosca Drosophila melanogaster
como modelo de estudio para comprender fenómenos de la biología del
desarrollo y de la biología celular básica que ocurren en todos los
animales, incluyendo a los seres humanos. Específicamente, en la
actualidad están enfocados en la autofagia, un proceso cuya alteración
puede dar lugar a enfermedades como el cáncer y el Alzheimer y que cobró
notoriedad en 2016 cuando el investigador japonés Yoshinori Ohsumi ganó
el Premio el Nobel de Medicina por identificar por primera vez (en
levaduras) los mecanismos genéticos básicos que la regula.
En el caso del nuevo artículo, que tiene como primeros autores al
biólogo e investigador del CONICET Maximiliano Katz y a los becarios
doctorales Felipe Rodríguez y Fermín Evangelisti, el grupo de
investigación descubrió que, durante la formación de las células
sanguíneas, la autofagia controla una de las vías de señalización que
usan las células animales para comunicarse entre sí, conocida como “vía
Notch”.
Para los experimentos, el equipo utilizó una amplia batería de moscas
que tienen afectados cada uno de los genes que regulan el proceso en
estudio. “El trabajo se desarrolló durante unos seis años y podría
llegar a tener implicancias en mecanismos vinculados al desarrollo de
ciertas patologías humanas en la sangre, ya que se sabe que niveles
inadecuados de activación de la vía Notch conducen al desarrollo de
diferentes clases de leucemias. Y nosotros descubrimos un mecanismo que
regula los niveles de activación de esa vía”, aseguró Wappner, quien
concluyó: “Ahora hay que investigar si en las personas opera el mismo
mecanismo de regulación”.