Dermatitis atópica: 2 de cada 10 pacientes tuvieron que cambiar su plan de salud

La dermatitis atópica (DA) es una enfermedad crónica y multifactorial de la piel, cuyo principal síntoma es la picazón permanente, con lesiones que pueden ubicarse en la cara, el cuero cabelludo, las orejas, el dorso de las manos y las zonas de las extremidades[. Si bien es una enfermedad más frecuente en la niñez puede aparecer también en la edad adulta “Afecta aproximadamente del 15% al 25% de niños y adolescentes y del 3 al 5% de los adultos. No siempre se presenta de la misma manera, puede variar según cada paciente. Según la gravedad de los síntomas, vivir con dermatitis atópica puede ser difícil y si bien aún no se puede curar, un diagnóstico temprano y un tratamiento a tiempo puede ayudar a controlar los síntomas” explica la doctora Débora Kaplan, médica dermatóloga y presidenta de la Sociedad Argentina de Psoriasis (SOARPSO), MN 94872

La Asociación Civil para el Enfermo de Psoriasis (AEPSO)
llevó a cabo una encuesta con el objetivo de evaluar cómo los cambios de los
últimos meses en el sistema de salud de nuestro país, han influido en la
accesibilidad a tratamientos, medicamentos y profesionales especializados;
además de los gastos adicionales incurridos por los pacientes y que impactan en
su calidad de vida.  La investigación se realizó
mediante encuestas a 299 hombres y mujeres con dermatitis atópica donde la edad
promedio fue de 31,6 años (en su mayoría mujeres – 70,6%) y en el que el 1 de
cada 4 encuestados presentaba un grado severo de la enfermedad.

El relevamiento, que tuvo lugar entre el 12 y 29 de julio
de 2024, arrojó datos alarmantes sobre los inconvenientes económicos y de
acceso en relación a su enfermedad: 2 de
cada 10 pacientes cambiaron su plan de salud
por uno menor en los últimos 6 meses y 4 de
cada 10 encuestados afirmaron incurrir en copagos para acceder a servicios que
antes tenían cubiertos, además, el 52,5% necesitó ayuda financiera para cubrir
gastos de salud. Del 35,1% que recibió indicaciones de estudios de laboratorio
e imágenes, el 16,2% no pudo realizarlos por imposibilidad de pago.

Con respecto a las consultas médicas, 47,5% debió
postergar o suspender turnos por motivos económicos y el 57,2% afirmó tener
dificultad para encontrar profesionales que aceptasen su plan de salud. En esta
línea, 4 de cada 10 pacientes afirmaron haber recurrido a la automedicación y
el 47,2% que compró alguna vez medicamentos sin receta.

En relación a los medicamentos y tratamientos, la encuesta
evidenció un claro impacto: varios pacientes indicaron que tuvieron que reducir
o dejar los medicamentos (44,8%) recurriendo a alternativas más económicas o
genéricas (67,2%) y abandonar los tratamientos que debían realizar (2 de cada
10 pacientes) buscando tratamientos alternativos (52,5%). “Cada paciente
necesita un tratamiento específico, adaptado a su perfil. Cuando variables
externas a lo estrictamente médico interfieren, se retrasa el abordaje adecuado
de la enfermedad y por lo tanto el alivio de los síntomas. Esto se
traduce, en aquellos casos con enfermedad más grave y avanzada, en identificar
y tratar, de ser necesario, las comorbilidades asociadas y en los casos leves,
evitar la progresión del eczema”,
explica
la doctora
Maria Eugenia Abad, presidenta de la
Sociedad de Dermatología Pediátrica para Latinoamérica (SDPL), MN 87054.  

El relevamiento también ratificó el impacto de la
enfermedad en la calidad de vida, la mayoría de los pacientes (62,5%) donde la
enfermedad evolucionó afirmaron que tuvieron que realizar cambios de rutina
debido a este avance. “Esta es una enfermedad que tiene un alto impacto en
la calidad de vida, atraviesa todos los ámbitos, el familiar, el laboral, el
social. Muchas de las personas con esta enfermedad manifiestan aumento en el
nivel de estrés, ansiedad, depresión y problemas para conciliar el sueño”
describe
Silvia Fernández Barrio, presidenta
de AEPSO y agrega “Si bien por el contacto diario que tenemos con estos pacientes
conocemos el enorme grado de afectación que la enfermedad produce en su salud y
en su calidad de vida, este relevamiento ofrece datos concluyentes y es muy
importante que se tomen en cuenta. Deben conocerlos todos aquellos que de
alguna manera interactúan con las personas con DA, su entorno familiar, social,
sus médicos, pero sobre todo los que son responsables del acceso a sus
tratamientos, que son, en definitiva, quienes deciden cómo se insertará esa
persona en la sociedad”
.

En la dermatitis atópica intervienen factores genéticos,
ambientales, alteraciones inmunológicas y problemas en la función de barrera de
la piel. Existen otras enfermedades desencadenadas por el mismo proceso
inflamatorio y es muy frecuente que coexista con diferentes afecciones
alérgicas como la rinitis, el asma o manifestaciones alérgicas alimentarias. En
estos casos es importante un abordaje multidisciplinario en donde el
dermatólogo y el alergólogo trabajen de manera interdisciplinaria beneficiando
al paciente en el cuidado simultáneo de su piel y su alergia.

El diagnóstico a tiempo es el primer paso para poder
cambiar el rumbo de una enfermedad. Dependiendo del perfil del paciente, es una
enfermedad que, especialmente en la primera infancia, puede lograr la remisión
en un número significativo; en otros casos, puede requerir de un tratamiento
crónico y controlado por profesionales especializados. Para los casos con
enfermedad moderada o grave se siguen utilizando los tratamientos
convencionales pero en los últimos años, han aparecido diversas herramientas
terapéuticas que permiten mejorar sustancialmente la calidad de vida,
controlando la picazón y las lesiones cutáneas de los pacientes que van desde
los medicamentos biológicos (inhibidores de las interleuquinas 4 y
13), hasta los tratamientos orales (inhibidores de JAK).