Del estrés adolescente al burnout adulto
- 5 de marzo de 2026
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El 2 de marzo se conmemoró el Día Mundial del Bienestar Mental para Adolescentes, una fecha que busca visibilizar la importancia de la salud emocional en una etapa atravesada por profundos cambios físicos, sociales e identitarios. Sin embargo, los especialistas advierten que los desafíos de salud mental no se limitan únicamente a la adolescencia: muchos trastornos comienzan antes de los 25 años y pueden extenderse a la adultez si no se detectan a tiempo.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), 1 de cada
5 adolescentes presenta un trastorno mental antes de los 18 años. UNICEF,
por su parte, señala que el 9% de los adolescentes de entre 13 y 17 años
reporta sentirse deprimido y el 13% angustiado.
Por otro lado, según un estudio reciente de Bumeran, 9 de
cada 10 trabajadores argentinos manifiestan algún síntoma de estrés laboral y
es más frecuente en personas entre 26 a 50 años, donde el 47% afirma que el
estrés es la principal causa de deterioro de su bienestar emocional.
“La adolescencia es un período crítico. No solo por los
cambios propios de la edad, sino porque hoy los jóvenes enfrentan factores de
estrés más intensos, constantes y difíciles de gestionar”, explica el Lic. Emiliano Ghietto
(MP 2962), psicólogo de Prevención Salud. Y añade: “Vivimos en una era
de inmediatez, donde la presión social, académica y digital se multiplica. Las
redes sociales amplifican la comparación permanente y la exposición pública, lo
que incrementa la vulnerabilidad emocional” refuerza Ghietto.
La hiperconectividad también llega a los adultos con una
presión constante que no se detiene al finalizar la jornada de trabajo y que
imposibilita tener espacios de descanso, ocio y una recuperación física y
mental. “Estar en un modo de supervivencia constantemente, invisibiliza el
agotamiento y la posibilidad de ver un bienestar posible. Desde Opella,
buscamos que el autocuidado sea el recurso para recuperar esos límites
necesarios, transformando pequeñas acciones diarias en una verdadera prevención
del estrés crónico” señala Heacleff Gutierrez, Director de Asuntos
Médicos en Opella.
Ansiedad en jóvenes y burnout
en adultos: ¿Cuáles son las consultas más frecuentes?
Desde la experiencia clínica, los motivos de consulta varían
según la etapa vital. En adolescentes y jóvenes predominan los cuadros de
ansiedad, dificultades en la regulación emocional, problemas de sueño, baja autoestisma
y dificultades para manejar la presión escolar o social.
En adultos, en este último año se observó que el 24% sienten que la mayor parte de los días no pueden relajarse después del trabajo, y que les cuesta cada vez más iniciar una nueva jornada laboral.[ En este sentido, hay un alto crecimiento de consultas vinculadas al estrés crónico y a síntomas de burnout como agotamiento, desmotivación y sensación de no poder “desconectar” del trabajo.
“El burnout suele manifestarse con agotamiento físico y
emocional constante, sensación de ineficacia, dificultad para desconectarse del
trabajo e irritabilidad. Identificar estas señales tempranamente permite
intervenir antes de que el impacto sea mayor.” destaca Gutierrez.
Según estudios de la Universidad de Siglo 21, los niveles más
bajos de burnout se detectan entre jóvenes de 18 a 29 años, mientras que
las caídas más pronunciadas corresponden al grupo de personas de entre 30 y 49
años.[2]
La irritabilidad persistente, los estallidos emocionales o el enfriamiento
afectivo pueden ser señales de alerta en adultos. “Notamos que hay un modo de emergencia
constante que hacen que las personas permanentemente estén en modo alerta. Hay
una naturalización del estrés”, señala Ghietto.
¿Cuáles son las señales de
alerta según los especialistas?
En la adolescencia, los cambios emocionales forman
parte del crecimiento. Sin embargo, cuando ciertas conductas se sostienen en el
tiempo pueden ser indicadores de que algo no está funcionando. A continuación,
un detalle de las principales señales:
- Alteraciones
sostenidas en el sueño - Irritabilidad
frecuente - Aislamiento
social - Bajo
rendimiento escolar - Pérdida
de interés en actividades que antes disfrutaban
Una buena alternativa es generar espacio de dialogo, donde el
joven se sienta seguro de expresar lo que le está pasando, sin sentirse
juzgado. “Si estos cambios persisten y afectan su vida cotidiana, es momento
de consultar con un profesional”, explican desde Prevención Salud.
“La clave es la constancia. El autocuidado son los pequeños
hábitos sostenidos en el tiempo que tenemos a nuestro alcance, acciones que
pueden integrarse en la rutina diaria como establecer límites saludables con el
trabajo y desconectarse digitalmente al finalizar el día.” destacan desde Opella.
Hacer pausas breves en el trabajo cada dos o tres horas para moverse, priorizar una hidratación adecuada durante la jornada, evitar saltear comidas y mantener horarios regulares de descanso son algunos pilares de un bienestar sostenible.