Cáncer de Útero, se mantienen las tendencias
- 25 de marzo de 2026
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“El
cáncer de cuello uterino es uno de los pocos tipos de cáncer que puede
prevenirse casi por completo. Sin embargo, sigue siendo un problema de salud
relevante. La buena noticia es que hoy existen herramientas eficaces para
evitar su desarrollo o detectarlo en etapas tempranas”, aseguró la Dra.
Valeria Valko, ginecóloga de OSPEDYC.
La
principal causa de esta enfermedad es la infección persistente por ciertos
tipos del virus del papiloma humano (VPH). Se trata de un virus muy frecuente
que se transmite por contacto sexual. En la mayoría de los casos el organismo
lo elimina de forma natural, pero cuando la infección persiste con el tiempo
puede provocar lesiones que, si no se detectan y tratan, pueden evolucionar a
cáncer.
Según información del Ministerio de Salud de la Nación
(Sistema de Vigilancia y Reporte del Cáncer – SIVER-Ca), la incidencia estimada (2024) fue de16,8
nuevos casos de cáncer de cuello de útero por cada 100.000 mujeres. La
tendencia de incidencia se mantiene prácticamente estable en la última
década.[1]
De todas formas, según datos de 2022, se registraron 2.222
defunciones por cáncer cervicouterino en Argentina, alcanzando una tasa bruta
de mortalidad: de 9,4 defunciones por cada 100.000 mujeres.[2]
Mientras que, en 2023 se registraron más 4500 nuevos casos, con más de 2500
defunciones estimadas.
“La
prevención comienza con la vacunación contra el VPH, incorporada al Calendario
Nacional de Vacunación desde 2011 para niñas y niños de 11 años– explicó la
Dra. Valko-. Su objetivo es generar inmunidad antes del inicio de las
relaciones sexuales. Las personas adultas también pueden vacunarse. El uso de
preservativo, además, ayuda a reducir el riesgo de transmisión del virus.”
Los
controles ginecológicos cumplen un rol fundamental. El test de VPH permite
detectar la presencia del virus mediante una muestra del cuello uterino y se
recomienda a partir de los 30 años. “Cuando el resultado es negativo, el
estudio suele repetirse cada cinco años. Si se detecta VPH de alto riesgo, se
realizan otros estudios para evaluar si existen lesiones”, comentó la
especialista.
El
Papanicolaou (PAP) y la colposcopía permiten identificar lesiones en el cuello
del útero causadas por el virus antes de que se transformen en cáncer. Estas
lesiones no suelen provocar síntomas, por lo que muchas veces pasan desapercibidas
si no se realizan los controles periódicos.
A
pesar de contar con herramientas eficaces de prevención y detección, todavía se
diagnostican casos en etapas avanzadas. En muchos casos, esto ocurre porque las
lesiones precancerosas no generan síntomas y los controles se postergan.
También influye la falsa percepción de que el riesgo solo existe cuando hay
antecedentes familiares.
Entre
la infección por VPH y el posible desarrollo de un cáncer pueden pasar entre 10
y 15 años. Es un período largo en el que la medicina tiene la oportunidad de
detectar cambios y actuar a tiempo.
“Mantener los controles ginecológicos al día
es una de las decisiones más importantes para cuidar la salud. La prevención
está al alcance: vacunación, preservativo y chequeos periódicos. Actuar a
tiempo puede marcar la diferencia”, finalizó la Dra. Valko.
[1] La mortalidad por cáncer en Argentina registró un descenso
sostenido en la última década | Argentina.gob.ar