Cáncer de riñón: el diagnóstico muchas veces llega por sorpresa
- 17 de junio de 2025
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Aunque poco frecuente en comparación con
otros tipos de cáncer, el cáncer de riñón representa entre el 2% y el 3% de los
tumores malignos en adultos. El más común es el carcinoma de células renales
(CCR), que concentra cerca del 70% de los diagnósticos.
La tasa de
curación cuando la enfermedad es localizada al riñón es mayor al 90%.
Este tipo de cáncer tiene una mayor
prevalencia en países desarrollados, una tendencia que podría explicarse por
factores vinculados al estilo de vida y al mayor acceso a estudios por
imágenes. En cuanto a la distribución por sexo, afecta aproximadamente el doble
de hombres que de mujeres, y suele diagnosticarse entre los 60 y 70 años de
edad.
Algunas afecciones hereditarias poco
comunes pueden aumentar el riesgo de una persona de desarrollar cáncer de riñón
(Enfermedad Von Hippel Lindau, carcinoma renal papilar hereditario, esclerosis
tuberosa, etc).
Factores de riesgo: algunos se pueden
modificar
Aunque no
se puede prevenir, existen factores de riesgo que sí pueden controlarse:
·
Evitar el tabaquismo, uno de los principales factores asociados
·
Mantener un peso saludable, ya que la obesidad eleva el riesgo
·
Controlar la presión arterial
·
Reducir la exposición a sustancias tóxicas, como solventes industriales
o cadmio
·
Adoptar un estilo de vida saludable, con dieta equilibrada y actividad
física regular
Detección temprana: un hallazgo muchas
veces accidental
Una de las particularidades del cáncer
renal es que en muchas ocasiones se detecta de manera incidental, durante
estudios por imágenes (ecografías, tomografías o resonancias) realizados por
otras razones. Esto ha permitido que en la mayoría de los casos se lo
diagnostique en etapas iniciales.
Cuando el tumor sí genera síntomas, estos
pueden incluir:
·
Sangre en la orina (hematuria)
·
Dolor persistente en la zona lumbar
·
Presencia de una masa o bulto abdominal
·
Pérdida de peso sin causa aparente
·
Fiebre prolongada
Diagnóstico: imágenes que salvan vidas
Para confirmar el diagnóstico, los
estudios más utilizados son:
·
Ecografía renal
·
Tomografía computarizada (TAC)
·
Resonancia magnética (RM)
Opciones de tratamiento: personalizadas
según el caso
El tratamiento del cáncer de riñón depende
del tamaño y localización del tumor, así como del estado general del paciente.
Las alternativas incluyen:
·
Cirugía, principal opción curativa
o
Nefrectomía parcial: Extirpación del tumor conservando el riñón. Es el
procedimiento más frecuente y puede realizarse por vía mínimamente invasiva
(laparoscopía o robótica), lo que permite una recuperación más rápida
o
Nefrectomía radical: Se extirpa todo el riñón cuando no es posible
conservarlo por el tamaño o ubicación del tumor
·
Terapias sistémicas
o
Inmunoterapia: Inhibidores como nivolumab o pembrolizumab que activan el
sistema inmunológico
o
Terapias dirigidas: Fármacos como sunitinib o pazopanib que bloquean el
crecimiento tumoral
·
Radioterapia: no suele ser el tratamiento principal, pero puede
emplearse para aliviar síntomas, como en casos de metástasis óseas
·
Vigilancia activa: en tumores pequeños (menores a 2 cm), puede optarse
por un seguimiento sin intervención inmediata, monitoreando su evolución
·
Seguimiento postratamiento: es fundamental realizar controles periódicos
(semestrales y luego anuales) mediante imágenes, para detectar posibles
recaídas o progresión de la enfermedad
Dr. Hernando Rios Pita (MN 108582)
Médico del Servicio de Urología
Oncología urológica
Hospital Alemán