Cáncer bucal: una enfermedad que crece y preocupa, también entre los jóvenes

El cáncer de labio y cavidad oral figura entre los 20 tipos de cáncer
más comunes y letales del mundo, con cerca de 390 mil nuevos casos y 190 mil
muertes anuales. La variante más frecuente, el carcinoma oral de células
escamosas, ocupa el puesto 15 a nivel mundial. Puede desarrollarse en diversas
áreas de la cavidad bucal, como la lengua, las encías, los labios, el paladar,
el piso de la boca y las mejillas.

Aunque se trata de un tumor relativamente fácil de detectar, gran parte
de los diagnósticos se realiza en estadios avanzados, lo que reduce
notablemente las chances de un pronóstico favorable.

Síntomas a tener en cuenta

La sintomatología es amplia y muchas veces pasa inadvertida en sus
etapas iniciales. Algunos de los signos de alerta son:

  • Lastimaduras o úlceras que no cicatrizan
  • Manchas o placas blancas, rojas, pardas o negras
    que persisten
  • Durezas, bultos o crecimientos anómalos (dolorosos
    o no) en la boca o el cuello

Es preocupante que la edad vaya disminuyendo

Un reciente estudio multicéntrico liderado por el doctor Gerardo Gilligan,
docente de la Universidad Nacional de Córdoba (que involucró a nueve centros de
diagnóstico de medicina oral de hospitales y universidades de todas las
regiones geográficas de la Argentina, entre los que se encuentra el Hospital
Alemán), buscó describir las características clínicopatológicas y los factores
de riesgo de carcinoma espinocelulares en pacientes jóvenes (es decir menores
de 45 años). La edad promedio fue de 36, con mayor prevalencia de varones (60%)
sobre mujeres (40%).

En dicho estudio
se pudo observar que el cáncer ulcerado ubicado en el borde de la lengua es la
presentación clínica frecuente en menores de 45 años, lo que subraya la
importancia de la identificación temprana y la vigilancia de las heridas
crónicas que no cicatrizan en individuos jóvenes.

Factores predisponentes y grupos de riesgo

Tradicionalmente, el consumo de tabaco y alcohol han sido señalados
como los principales factores de riesgo, actuando de forma conjunta para
multiplicar las posibilidades de desarrollar la enfermedad. Sin embargo, hay
otros elementos que pueden contribuir, entre ellos:

  • La infección por virus del papiloma humano
    (VPH), especialmente con genotipos de alto riesgo, vinculados al cáncer de
    cabeza y cuello en      personas jóvenes
  • El consumo de cannabis y las deficiencias
    nutricionales
  • La exposición a carcinógenos ambientales y
    ocupacionales, como agroquímicos, solventes, hidrocarburos y pesticidas
  • La mala higiene bucal
  • La irritación mecánica crónica, causada por
    dientes afilados o prótesis mal ajustadas, que generan un roce constante sobre
    la mucosa. Este trauma puede ser percibido como ardor o molestias, aunque en
    algunos casos pasa inadvertido
  • El hábito de consumir bebidas muy calientes

Además, se identifican como
grupos especialmente vulnerables los hombres y mujeres mayores de 50 años, las
personas con antecedentes personales o familiares de cáncer bucal, o con
lesiones previas que tienden a malignizarse.

El aumento de casos en pacientes
jóvenes y la persistencia de diagnósticos tardíos subrayan la necesidad de
reforzar la prevención y la detección temprana. Las visitas periódicas al
odontólogo son fundamentales, no solo para la salud dental sino también para la
identificación precoz de lesiones sospechosas. Eso puede ser la diferencia
entre un tratamiento sencillo y uno complejo, o incluso entre la vida y la
muerte.

Laura Cecilia Werner (MN 27288)

Especialista en Estomatología

Hospital Alemán