Cada vez más especialistas insisten en no postergar los controles

Durante años puede crecer sin dar
señales. No produce dolor, no altera la rutina diaria y, en la mayoría de los
casos, tampoco genera síntomas que alerten a tiempo. Sin embargo, cuando
finalmente aparece, el cáncer colorrectal suele convertirse en un diagnóstico
inesperado para miles de personas cada año.

Lo paradójico es que se trata de uno de
los tumores con mayor posibilidad de prevención. En muchos casos, incluso,
puede evitarse antes de que exista.

La explicación está en su origen. A
diferencia de otros cánceres, el colorrectal suele comenzar como una lesión
benigna llamada pólipo, un pequeño crecimiento en la pared interna del
intestino que puede tardar entre 10 y 15 años en transformarse en un tumor
maligno. Ese largo proceso abre una ventana única para detectarlo y actuar a
tiempo.

Según las estimaciones más recientes del
Observatorio Global del Cáncer (GLOBOCAN 2022), elaborado por la Agencia
Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC-OMS), el cáncer
colorrectal se mantiene entre los más frecuentes en Argentina, con cerca de 16.000
nuevos diagnósticos por año
, además de representar una de las principales
causas de muerte por cáncer en el país.

Cuando el problema no presenta síntomas

Uno de los principales desafíos es
justamente su carácter silencioso. La mayoría de los pólipos no provoca
molestias y muchas personas llegan al diagnóstico sin haber tenido señales
previas.

La evidencia científica describe este
proceso como la secuencia adenoma-carcinoma, mediante la cual
determinadas lesiones pueden evolucionar lentamente hacia un cáncer si no se
detectan.

La colonoscopía permite observar
directamente el colon y retirar esos pólipos en el mismo procedimiento,
reduciendo de forma significativa el riesgo futuro.

El cambio que adelantó la edad de
control

Hasta hace algunos años, la
recomendación general era comenzar los estudios a los 50 años. Sin embargo, el
aumento sostenido de casos en adultos más jóvenes llevó a revisar las
estrategias de prevención.

Hoy, la American Cancer Society aconseja
iniciar los controles desde los 45 años en personas sin factores de riesgo,
incluso si se sienten completamente sanas.

En pacientes con antecedentes familiares
o enfermedades intestinales, el seguimiento puede comenzar antes.

Aunque muchas personas temen el
procedimiento, los especialistas suelen señalar que el verdadero éxito del
estudio comienza antes: en la preparación.

Una limpieza intestinal adecuada permite
visualizar correctamente la mucosa del colon y detectar lesiones pequeñas que
podrían pasar inadvertidas.

Las recomendaciones internacionales de
la World Gastroenterology Organisation destacan que la calidad de esta
preparación impacta directamente en la capacidad diagnóstica de la
colonoscopía.

Actualmente, además, el estudio se
realiza bajo sedación, lo que permite atravesarlo sin dolor ni incomodidad
significativa.

Dentro de la gastroenterología, otro
procedimiento habitual es la endoscopía digestiva alta, que permite evaluar el
esófago, el estómago y el duodeno.

Se utiliza para estudiar síntomas
digestivos persistentes, reflujo, gastritis o lesiones premalignas y requiere
un ayuno previo de entre seis y ocho horas para garantizar una correcta
visualización.

Mitos que todavía retrasan
diagnósticos

A pesar de los avances médicos, muchos
controles siguen postergándose por ideas equivocadas.

Que la colonoscopía es dolorosa, que
solo debe hacerse ante síntomas o que el riesgo existe únicamente si hay
antecedentes familiares son algunas de las creencias más frecuentes.

Sin embargo, organismos internacionales
de prevención remarcan que la mayoría de los casos aparece en personas sin
antecedentes conocidos, lo que vuelve fundamental el screening en población
sana.

Factores que influyen en el riesgo

El desarrollo del cáncer colorrectal
combina predisposición genética y hábitos de vida. Entre los factores más
asociados se encuentran:

·      
edad avanzada

·      
antecedentes
familiares

·      
obesidad

·      
sedentarismo

·      
consumo frecuente
de carnes procesadas

·      
tabaquismo

·      
alcohol

·      
enfermedades
inflamatorias intestinales

La prevención empieza mucho antes del
estudio

Además de los controles médicos,
distintos estudios señalan que mantener hábitos saludables puede reducir el
riesgo.

La actividad física regular, una dieta
rica en fibra, frutas y verduras, la reducción del consumo de alcohol y evitar
el tabaquismo forman parte de las principales recomendaciones internacionales.

Resulta fundamental saber que cuando se detecta a tiempo, no solo aumenta la posibilidad de curación sino que muchas veces el cáncer puede evitarse completamente.

Lisandro Pereyra MN 107475

Médico gastroenterólogo

Instituto de enfermedades digestivas Hospital
Alemán

Consultor del Programa Nacional de Prevención del Cáncer colo-rectal