Asma: una condición que afecta a más de 4 millones de argentinos
- 30 de abril de 2025
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El
objetivo de este día, promovido por la Iniciativa Global para el Asma (GINA),
es aumentar la concientización sobre esta enfermedad crónica que afecta a más
de 260 millones de personas en todo el mundo y causa más de 450.000 muertes
cada año, muchas de ellas prevenibles.
“El asma es una enfermedad crónica de las
vías respiratorias que dificulta el paso del aire por los bronquios. Esta
obstrucción se produce por inflamación, exceso de moco y contracción de los
músculos que rodean los bronquios en respuesta a diversos estímulos. Aunque la
obstrucción es reversible con tratamiento, el asma no tiene cura. Por eso, el
control y la prevención son fundamentales “, explicó la Dra. Viviana Catarutti, médica clínica de
OSPEDYC.
Esta
enfermedad es conocida también como broncoespasmo, bronquitis asmática o
hiperreactividad bronquial, y puede manifestarse de distintas formas según la
persona.
Los
desencadenantes del asma son variados y dependen de cada paciente. Algunos de
los más frecuentes son:
● Infecciones respiratorias virales.
●
Alérgenos como polvo, ácaros, hongos, polen o epitelio de animales.
●
Irritantes como perfumes fuertes, sprays, humo de cigarrillo o
contaminación ambiental.
●
Aire frío, ejercicio físico o cambios bruscos de temperatura.
● Factores emocionales como el estrés, la risa
o el llanto.
Aunque no se puede curar, el asma sí puede controlarse con un tratamiento adecuado.
Los
síntomas más comunes incluyen tos persistente (especialmente por la noche),
silbidos al respirar, dificultad para respirar incluso en reposo y una
sensación de opresión en el pecho. En muchos casos, estos síntomas se
intensifican con el ejercicio o por la noche.
Cuando
los síntomas se agravan repentinamente, hablamos de una crisis asmática. En
estos casos, la falta de aire puede volverse severa, acompañada de dificultad
para hablar, sudoración, y necesidad de hacer un gran esfuerzo para respirar.
Si esto ocurre y la persona no cuenta con un plan de tratamiento, es
fundamental acudir a una guardia o centro de salud de inmediato.
Aunque
no se puede curar, el asma sí puede controlarse con un tratamiento adecuado.
Este se basa en tres pilares:
Prevención: conocer la enfermedad y evitar los
desencadenantes.
Educación: tanto el paciente como su
entorno deben estar informados sobre cómo actuar ante síntomas o crisis.
Tratamiento farmacológico: los
medicamentos se administran principalmente mediante inhaladores. Los
inhaladores pueden contener broncodilatadores que alivian los síntomas abriendo
las vías respiratorias; o corticosteroides, que reducen la inflamación. Muchos
pacientes deben usarlos a diario según la frecuencia e intensidad de sus síntomas.
“El asma no tiene cura, pero con el
diagnóstico correcto, el tratamiento adecuado y el compromiso de los pacientes
y sus familias, es posible llevar una vida activa y sin limitaciones. En este
día, reforzamos la importancia de la información, el acceso al tratamiento y la
conciencia para mejorar la calidad de vida de millones de personas”,
finalizó Cantarutti.