Ansiedad: la pandemia silenciosa del siglo XXI
- 17 de julio de 2025
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La
Lic. en Psicología María Lucila León Caeiro (MN 79954), profesional de
DIM Centros de Salud, nos ayuda a entender sus síntomas, señales,
consecuencias, y cómo abordarla desde un enfoque integral.
Los
datos mundiales son reveladores. Según la OMS, la pandemia de COVID-19
provocó un aumento del 25% en los trastornos de ansiedad a nivel global
durante su primer año. En 2019, diversos estudios, consideraban que 301
millones de personas padecían trastornos de ansiedad en todo el mundo,
lo que representa una prevalencia estandarizada de alrededor de 37,8 por
cada 1.000 habitantes. Se cree, asimismo, que las mujeres presentan un
riesgo un 67% mayor que los hombres a padecer y sentir ansiedad. Y, a
nivel individual, cerca del 50% de las personas desarrollará algún
trastorno mental antes de los 75 años. Es más, quién puede negar que
todos los seres humanos, tuvimos, o tendremos, momentos de diversos
niveles de ansiedad en nuestras vidas.
“De
por sí, la ansiedad no es mala, sino que debe ser entendida como una
respuesta natural del cuerpo ante situaciones que percibimos como
amenazantes, peligrosas o inciertas. Es un mecanismo de supervivencia
que nos ha ayudado a mantenernos alerta y reaccionar rápidamente en toda
nuestra historia evolutiva. Sin embargo, cuando se activa con demasiada
frecuencia o intensidad, puede convertirse en un problema” advierte la
Licenciada en Psicología María Lucila León Caeiro de DIM Centros de
Salud.
En
Argentina, los trastornos de ansiedad son los más frecuentes dentro de
los problemas de salud mental. Según el Estudio Epidemiológico de Salud
Mental en Población General de la República Argentina, realizado en
colaboración con la OMS y la Universidad de Buenos Aires, la prevalencia
de vida de los trastornos de ansiedad es del 16,4%.
Sin
embargo, se estima que una proporción significativa de personas que
experimentan síntomas de ansiedad no reciben diagnóstico ni tratamiento.
El mismo estudio indica que solo el 11,6% de quienes padecían algún
trastorno mental recibieron tratamiento en los 12 meses previos, y
apenas el 30,2% de los casos severos accedieron a atención profesional.
“La
ansiedad deja de ser normal y se convierte en motivo de consulta
profesional cuando interfiere significativamente con la calidad de vida
de las personas, con su bienestar emocional o el funcionamiento diario”
explica la especialista. “Es más, la ansiedad no tratada puede tener un
impacto considerable en la salud física, especialmente cuando se vuelve
crónica. Aunque es una respuesta emocional, la ansiedad activa
mecanismos fisiológicos que, si se mantienen a largo plazo, pueden
desgastar el cuerpo. Puede afectar al sistema nervioso, sistema
cardiovascular, sistema respiratorio. entre otros”.
ALERTA DE SÍNTOMAS
Son
muchísimos y de los tipos más variados de indicadores y señales. “La
ansiedad cotidiana puede aparecer con síntomas físicos como
palpitaciones o aceleración del ritmo cardíaco, tensión muscular,
sudoración, temblores, dificultad para respirar o sensación de ahogo,
mareos, náuseas, entumecimiento, etc.” enumera la licenciada. “Y, si nos
enfocamos en los síntomas psicológicos y emocionales, detectamos
preocupación excesiva o persistente, miedo o sensación de que algo malo
va a pasar, sensación de “volverse loco” / perder la cabeza, ideas con
respecto a la muerte, dificultad para concentrarse. Esto puede producir
dificultad al dormir, inquietud, evitación de situaciones temidas”
completa León Caeiro.
REDES Y DISPOSITIVOS ELECTRÓNICOS
El
uso excesivo del celular y de las redes sociales está directamente
relacionado con un aumento de los niveles de ansiedad, especialmente en
adolescentes y adultos jóvenes, aunque también afecta a otras edades.
Esta influencia se da por múltiples factores que impactan tanto
emocional como fisiológicamente. “Esa necesidad de parecer, estar,
pertenecer y estar en estado de alerta permanente agrava y profundiza
los niveles de ansiedad” comenta la experta.
¿QUÉ PODEMOS HACER?
“La
psicoterapia es una de las herramientas más efectivas para tratar la
ansiedad. En dicho tratamiento se busca identificar pensamientos
automáticos o repetitivos que sostienen el cuadro ansioso, a su vez la
idea es poder establecer una restructuración a nivel cognitivo que le
permita al paciente mejorar su calidad de vida en comparación a
previamente comenzar terapia. La idea es poder concientizar al paciente y
trabajar a partir de cada subjetividad mejorando sus hábitos, rutinas y
creando una red de apoyo” recomienda la licenciada. “Además, podemos
poner en práctica tres hábitos diarios que ayudan a manejar la ansiedad
como la meditación, actividad física diaria y realizar un tratamiento
correspondiente”.