Amigdalitis y dolor de oído: el vínculo invernal que no se ve, pero se siente
- 23 de junio de 2025
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- Categoría: Noticias

Con la llegada del invierno, las infecciones respiratorias se multiplican.
El frío, el aire seco y los ambientes cerrados con poca ventilación
favorecen la circulación de virus que afectan tanto las vías
respiratorias como los oídos. No es raro que durante un cuadro de
faringitis o amigdalitis aparezca molestia en los oídos, aunque muchas
veces pase desapercibida o no se le dé importancia.
Aunque
solemos asociar estas complicaciones con los más chicos, los adultos
también pueden sufrir alteraciones del oído medio vinculadas a
infecciones en la garganta, sobre todo en los meses más fríos, cuando
las defensas naturales suelen estar más debilitadas.
El
dolor de oído puede parecer un síntoma aislado, pero tiene una
explicación anatómica: el oído medio se conecta con la parte posterior
de la garganta a través de la trompa de Eustaquio, un conducto que
equilibra la presión y drena fluidos. Cuando la garganta se inflama,
como sucede en la amigdalitis, esta trompa puede bloquearse y generar
molestias en el oído.
¿Qué es la amigdalitis y cómo puede afectar la audición?
La
amigdalitis es la inflamación de las amígdalas, unas glándulas
linfáticas ubicadas en la parte posterior de la garganta que cumplen un
rol clave en la defensa inmunológica, especialmente en la infancia.
Ayudan a combatir infecciones virales y bacterianas.
“Este
bloqueo puede provocar síntomas como sensación de oído tapado, zumbidos
o incluso dolor intenso. En algunos casos, puede desencadenar una
otitis media si el cuadro de base no se trata adecuadamente. Este
fenómeno se conoce como otalgia: el oído duele, pero la causa está en
otra parte, muchas veces en la garganta”, explica la Lic. Agustina Leiro, fonoaudióloga de GAES.
Más que un resfrío: datos que preocupan
Según
datos del Ministerio de Salud de la Nación, más de 1.3 millones de
niños menores de 14 años fueron atendidos por infecciones respiratorias
en el último año, y el 12% presentó complicaciones relacionadas con los
oídos.
Los
adultos tampoco están exentos: el British Medical Journal indica que
casi uno de cada tres adultos con amigdalitis viral o bacteriana
manifiesta síntomas auditivos temporales, como presión o dolor en los
oídos.
5 señales de alerta que no hay que ignorar
Si tenés dolor de garganta, prestá atención a estos signos, ya que podrían indicar compromiso del oído:
1. Sensación de oído tapado o presión interna (como si hubiese agua).
2. Dolor de oído sin causa aparente, especialmente si aparece junto al dolor de garganta.
3. Mareos o vértigo leve, posible señal de inflamación en el oído interno.
4. Hinchazón detrás de la oreja o ganglios inflamados en la zona.
5. Secreción de líquido por el canal auditivo, signo claro de posible infección.
Detectar estos síntomas a tiempo permite actuar con rapidez y evitar complicaciones mayores.
Tratamiento según la causa
El
abordaje dependerá del origen de la infección. Si es viral, se apunta
al alivio de los síntomas: reposo, buena hidratación y analgésicos. En
los casos de causa bacteriana confirmada, se indican antibióticos bajo
supervisión médica y durante el tiempo completo que se indique. Conocer
la causa permite orientar mejor el tratamiento, por eso es clave
consultar a un especialista. Si las molestias persisten o se repiten, se
recomienda una evaluación clínica para descartar otitis media
recurrente o disfunción de la trompa de Eustaquio.
Escuchar al cuerpo es cuidar la audición
El
vínculo entre la salud de la garganta y los oídos cobra especial
relevancia en invierno. Ignorar un síntoma o minimizar una molestia
puede derivar en consecuencias evitables.
“Entender
la conexión entre la garganta y el oído no es solo una cuestión
anatómica, sino una herramienta clave de prevención. El dolor de oído no
siempre nace allí: muchas veces es el eco de una infección en otra
parte del cuerpo. Estar atentos a estas señales —y actuar a tiempo—
puede marcar la diferencia entre una simple molestia y un problema
auditivo más serio”, concluye la Lic. Leiro.