América Latina enfrenta un retroceso de hasta 30 años en planificación familiar tras la pandemia
- 8 de abril de 2026
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Según datos
del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), durante la pandemia por
COVID-19 en América Latina el porcentaje de mujeres con limitaciones en el
acceso a anticonceptivos creció de 11% a 17%.1 Esta cifra
representa un retroceso de hasta 30 años para cumplir el objetivo de
Desarrollo Sostenible, planteado por la Organización Mundial de la Salud que
buscaba llegar a cero necesidades insatisfechas de planificación familiar
rumbo a 2030.2En el marco del Día Mundial de la Salud
que se conmemora el 7 de abril, especialistas destacan la urgencia de fortalecer
la prevención y garantizar el acceso equitativo a la anticoncepción como pilar
de la atención primaria.
De acuerdo con el mismo informe, en la región 39 millones de mujeres se ven afectadasa consecuencia de la brecha en anticoncepción que generó la limitación de los servicios de salud durante la crisis sanitaria por COVID-19. Antes de la pandemia, la región mostraba avances sostenidos en el uso de anticonceptivos modernos; sin embargo, la interrupción de servicios de salud por saturación, el desabasto de insumos y la caída en los ingresos de los hogares provocaron que entre 12 y 20 millones de mujeres dejaran de utilizar métodos anticonceptivos durante la crisis sanitaria.
A pesar de
que las brechas en el acceso a la anticoncepción ya existían antes de la
pandemia, gracias al avance en el uso de métodos anticonceptivos en todo el
mundo, la Organización Mundial de la
Salud había planteado el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 3.7 que
proyectaba llegar a cero necesidades insatisfechas de planificación familiar
rumbo para 2030.5 Mientras que la Organización Panamericana de
la Salud (OPS) sostiene que actualmente el uso de métodos anticonceptivos
modernos varía significativamente entre países y repercute particularmente en
poblaciones vulnerables, como adolescentes, mujeres indígenas,
afrodescendientes y aquellas que viven en situación de pobreza o zonas rurales,
pues presentan tasas de fecundidad de tres a cinco veces superiores a los
promedios nacionales, así como consecuencias más adversas sobre la salud.6
Los métodos
anticonceptivos modernos como el implante subdérmico de una varilla,
anticonceptivos orales, dispositivos intrauterinos (DIU), inyectables y métodos
de barrera como el preservativo, son herramientas seguras y basadas en
evidencia científica que permiten prevenir embarazos no planeados y/o de alto
riesgo, mejorar la salud materna e infantil y reducir significativamente la
mortalidad y morbilidades asociadas. Además,más allá de los beneficios para la salud, la planificación familiar
transforma la vida de las mujeres y les permite invertir en educación y mejorar
su situación económica.7
“El uso de
anticonceptivos modernos ha sido clave para reducir la mortalidad materna,
espaciar los embarazos y fortalecer la autonomía de las mujeres. Este retroceso
frenó avances importantes en salud pública y equidad de género. Asimismo, pone
en evidencia que, cuando los sistemas de salud se ven presionados, los
servicios de salud sexual y reproductiva suelen ser de los primeros en verse
afectados. Es fundamental integrarlos como un componente esencial y no como
un servicio secundario de la salud”, señaló la Dra. Catalina Calvo,
Especialista en Asuntos Científicos y Médicos para Organon Latinoamérica.
Cifras presentadas en el Atlas de Políticas de Anticoncepción en América Latina y el Caribe muestran que a nivel regional, la cobertura efectiva de programas públicos de anticoncepción es variable entre los países, con niveles que van por debajo del 30% en países como Haití y Santa Lucía y países que superan el 70% como Chile con un 76%, Argentina con el 80% o México como el país con mayor acceso con el 93%.8La OPS señala que aunque existan políticas públicas, muchas mujeres no logran acceder de manera equitativa y sostenida a métodos anticonceptivos adecuados. De hecho, alrededor de la mitad de las usuarias adquiere estos métodos de su propio bolsillo, lo que introduce una barrera económica significativa.9
“El acceso
a servicios de salud esenciales está directamente relacionado con la
posibilidad de acceder a anticonceptivos. Cuando existen barreras estructurales
como la falta de infraestructura, personal médico o financiamiento, la
anticoncepción deja de ser accesible y se convierte en un privilegio. Esto
profundiza las desigualdades y limita el desarrollo social”, afirmó Julio
Conejero, Director General de Organon Latinoamérica.
La elección de métodos anticonceptivos también está determinada por factores como la disponibilidad, la información y las condiciones socioeconómicas. De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud, los métodos de larga duración, como el DIU y los implantes subdérmicos, tienen una adopción por debajo del 10% en la mayoría de los países a pesar de su alta efectividad, particularmente entre adolescentes y mujeres en contextos vulnerables. Esto evidencia la necesidad de fortalecer la educación en salud y garantizar una oferta diversa y accesible.
Este año la campaña de la Organización Mundial de la Salud para conmemorar el Día Mundial de la Salud lleva por nombre “Juntos por la salud. Apoyemos la ciencia” y busca impulsar la ciencia como motor de transformación. En ese sentido Organon®,institución a favor del bienestar de las mujeres, destacó la importancia de la ciencia como herramienta primordial para conocer y atender las necesidades específicas de la región. “En Organon impulsamos la investigación y el desarrollo de soluciones innovadoras para brindar opciones anticonceptivas modernas, seguras y de fácil acceso, que respondan a las necesidades actuales de las mujeres en Latinoamérica y les permitan acceder a nuevas y mejores oportunidades de planificación familiar”, destacó Said Plascencia, Director Médico de Organon Latinoamérica.