Acceso, información y prevención: pilares para una salud universal

Ailín
Catalá, especialista en comunicación en salud y jefa de comunicación
institucional de OSPEDYC
,
comentó que:Para muchas personas, la puerta de entrada
al sistema es tardía, fragmentada o motivada únicamente por una urgencia. Por
eso, contar con información clara, continua y comprensible permite anticiparse:
saber cuándo realizar los chequeos de rutina, qué vacunas corresponden según la
edad, cómo actuar ante síntomas que requieren consulta inmediata, y de qué
manera acompañar adecuadamente una enfermedad crónica. Cuando la educación en
salud ocupa un lugar central, la prevención deja de ser una tarea aislada y
pasa a integrarse en la vida diaria: se transforman hábitos, se detectan
problemas a tiempo y se evitan complicaciones que podrían haberse prevenido con
acciones simples”

La
información preventiva, además, sienta las bases para las decisiones
informadas. “Entender qué está ocurriendo en el propio cuerpo –continúa la
especialista de OSPEDYC-, y qué implica cada indicación médica genera autonomía
y seguridad. Conocer qué medicación se está tomando, cómo se administra, qué
efectos adversos pueden aparecer, qué interacciones existen y a qué señales
prestar atención permite transitar tratamientos de manera más consciente y
responsable. Lo mismo ocurre con las intervenciones quirúrgicas, los estudios
diagnósticos y las alternativas de tratamiento: cuando una persona comprende el
alcance de cada opción, puede evaluar con mayor tranquilidad, anticipar dudas y
participar activamente de su cuidado. Decidir sin información, en cambio,
aumenta el miedo, los riesgos y la posibilidad de errores evitables”

En este contexto, hablar claro es tan
importante como la información misma. La salud es un campo donde los
tecnicismos abundan y, si no se traducen en un lenguaje accesible, la brecha
entre lo que se comunica y lo que se comprende se agranda. Cuando un mensaje no
se entiende, el objetivo no se cumple: la persona queda desorientada y tanto
ella como el sistema de salud deben responder a situaciones que podrían haberse
evitado.  Explicar con palabras simples,
sin perder calidad, es una forma concreta de cuidar. Permite que cada persona
pueda reconocer qué hacer, qué preguntar y cómo acompañar un tratamiento sin
sentirse intimidada o confundida. 

“En definitiva,
garantizar una cobertura verdaderamente universal implica -también- que la
información llegue a tiempo, que se entienda sin dificultad y que acompañe a
las personas en cada decisión sobre su salud. Cuando comunicar se vuelve parte
del cuidado, el sistema se vuelve más accesible y las personas pueden ejercer
sus derechos con mayor seguridad y autonomía”, finalizó Ailín Catalá.