“A medida que los chicos crecen, eso impacta directamente en la vacunación”
- 3 de marzo de 2026
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Los últimos datos oficiales del Ministerio de Salud de la Nación muestran una tendencia descendente en las coberturas de vacunación pediátrica que se viene consolidando desde hace diez años. En 2025 las coberturas nacionales promedio fueron, en la mayoría de los casos, entre el 70% y el 85%, con importantes diferencias entre provincias y un patrón que se repite en casi todas las vacunas: a medida que avanza el esquema, disminuye la cantidad de niños que lo completan. Es decir, muchos inician la vacunación, pero no llegan a recibir todas las dosis o refuerzos indicados.
“Argentina cuenta con uno de
los calendarios de vacunación más completos de la región. El desafío actual es
el cumplimiento. Para que la protección sea efectiva, es fundamental que las
familias y los equipos de salud revisen el carnet de vacunación y aprovechen
cada consulta médica para verificar que las dosis estén al día”, advirtió
Fernando Burgos (MN 81759), médico pediatra, jefe de la Sección Ambulatoria de
Pediatría del Hospital Austral y miembro del Departamento Científico de la
Fundación Vacunar.
Esta caída se hace evidente al comparar las distintas etapas del calendario. En vacunas como rotavirus, quíntuple/séxtuple o poliomielitis (IPV), la cobertura desciende varios puntos porcentuales entre la primera dosis y las siguientes. El fenómeno es aún más evidente en los refuerzos, donde los niveles de cobertura caen aún más y se ubican, en algunos casos, por debajo del 70%.
El punto más crítico aparece en
las vacunas correspondientes a la segunda infancia. A los cinco años, las
coberturas de refuerzo de triple viral y varicela rondan apenas entre el 45 y
47%, lo que implica que más de la mitad de los niños no reciben las dosis
necesarias para prevenir enfermedades que siguen presentes o que aún persisten2. Estos valores
representan uno de los retrocesos más significativos del calendario y vuelven a
poner en escena el riesgo de reaparición de enfermedades que el sistema de
salud argentino había logrado controlar.
“A medida que los chicos
crecen, disminuye la frecuencia de las consultas pediátricas y eso impacta
directamente en la vacunación. Al quedar dosis pendientes, se genera una falsa
sensación de protección, cuando en realidad la inmunidad plena se logra con el
esquema completo”, remarcó Burgos.
Este mismo patrón en las bajas en las tasas de cobertura se replica en la adolescencia y tiene una consecuencia directa en la vacunación contra enfermedades como el Virus del Papiloma Humano (VPH), que a nivel nacional alcanzó en 2024 apenas el 55,5% de cobertura en mujeres y del 50,9% en varones.
En línea con esta tendencia, según datos de la Dirección de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles, la vacuna contra el VPH ya venía acumulando una caída sostenida en los años previos. Entre 2015 y 2024, la cobertura descendió del 87% al 55% en mujeres y del 71% al 51% en varones.
El VPH, la causa principal del Cáncer de
Cuello de Útero
El VPH es la infección de transmisión sexual más frecuente en el mundo: se estima que cuatro de cada cinco personas sexualmente activas lo contraerán en algún momento de sus vidas. Aunque existen más de cien tipos de VPH, aproximadamente 40 de ellos pueden afectar la zona genital o anal. La transmisión ocurre principalmente a través del contacto con piel y mucosas, como el que se produce durante cualquier tipo de relación sexual, y basta un solo contacto para adquirir la infección. No se transmite, como se ha creído erróneamente, por compartir objetos ni por el uso de baños públicos.
“El VPH es muy común y muchas
veces no da síntomas, por eso la información y la prevención son fundamentales.
Contar con datos claros, hablar del tema sin prejuicios y acompañar a las
familias desde el sistema sanitario permite reducir riesgos y cuidar la salud a
largo plazo”, señaló la Dra. María Cecilia Torroija, directora asociada de
Asuntos Médicos en Infectología de MSD Argentina.
En la mayoría de los casos, la infección desaparece por sí sola, pero en otros puede persistir y provocar distintos tipos de cáncer. Se estima que el 99% de los casos de cáncer cervicouterino están vinculados al VPH y, según datos del Observatorio Global del Cáncer, es el tercero más frecuente en mujeres y la cuarta causa de mortalidad por cáncer en mujeres jóvenes en el país. También puede generar otros tipos de cáncer relacionados, como el de ano, vagina y vulva.
Aunque no existe un tratamiento específico para eliminar el virus, sí hay formas de prevenirlo y de detectar sus consecuencias en etapas tempranas. En este sentido, la educación sexual integral (ESI), el uso del preservativo, los controles ginecológicos de rutina y la vacunación cumplen un rol central.
En el marco del Día Internacional de
la Concientización sobre el Virus del Papiloma Humano (VPH), cabe decir que la
baja cobertura de su vacuna no es un fenómeno aislado, sino parte de un
deterioro más amplio en la adherencia al Calendario Nacional de Vacunación. Los
datos muestran que el principal desafío no es iniciar los esquemas, sino
garantizar que se completen en tiempo y forma. Esta situación expone a miles de
niños y adolescentes a quedar sin protección y aumenta, además, el riesgo
sanitario para toda la comunidad ante el posible resurgimiento de enfermedades
prevenibles.