Los virus que han marcado el 2025
- 30 de diciembre de 2025
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(Gaceta médica) A medida que 2025 entra en su recta final, los sistemas sanitarios de todo el mundo hacen balance de un año marcado por la presión constante de virus emergentes y reemergentes, con perfiles epidemiológicos diversos y un impacto sanitario desigual.
La circulación simultánea de múltiples patógenos ha vuelto a poner a prueba la capacidad de respuesta global y ha reforzado la necesidad de sostener una vigilancia epidemiológica rigurosa, junto con el fortalecimiento de las estrategias de prevención, diagnóstico precoz y atención clínica.
En este escenario, varios virus han concentrado la atención de la comunidad científica y de las autoridades sanitarias internacionales: la nueva variante K del virus de la gripe, la subvariante Stratus —también conocida como “Frankenstein”— del SARS-CoV-2, el virus chikungunya, el virus Nipah, el virus del Nilo Occidental, el mpox y el metapneumovirus humano, cuya evolución sigue generando preocupación en distintos puntos del planeta.
Variante K de la gripe
La temporada gripal 2025-2026 ha comenzado de forma precoz y con una intensidad superior a la habitual. Este comportamiento anómalo se asocia principalmente a la rápida expansión de la variante K del virus de la gripe A(H3N2), perteneciente al subclado K (anteriormente denominado J.2.4.1).
Esta variante presenta un conjunto de mutaciones que la diferencian de la cepa incluida en la vacuna estacional, lo que podría explicar una circulación más agresiva y un incremento significativo de los contagios tanto en Europa como a escala global. En las últimas semanas, la incidencia de la gripe ha alcanzado máximos históricos para estas fechas, confirmando una tendencia ascendente sostenida.
Los expertos destacan la presencia de mutaciones relevantes, como T135K y K189R, que modifican la estructura antigénica del virus y podrían reducir la capacidad del sistema inmunitario para reconocerlo con la misma eficacia que en temporadas anteriores. Este fenómeno ha generado preocupación entre organismos internacionales, que ya habían advertido de una posible disminución de la efectividad vacunal en las recomendaciones de composición emitidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
En países como España, la proporción de virus H3N2 correspondientes a la variante K ha aumentado de forma progresiva, reforzando la necesidad de un seguimiento epidemiológico estrecho.
Variante Stratus de la COVID-19
Aunque la pandemia de COVID-19 se encuentra estabilizada en gran parte del mundo, el SARS-CoV-2 continúa evolucionando. En 2025 se ha identificado la subvariante Stratus, también denominada XFG, una cepa recombinante que ha recibido el apodo de variante “Frankenstein” por su origen genético mixto.
Stratus presenta mutaciones que podrían favorecer la evasión del sistema inmunológico, lo que ha llevado a la OMS a clasificarla como variante bajo vigilancia. Su detección creciente en distintos países ha activado las alertas sanitarias, aunque los estudios preliminares no indican, por el momento, un aumento significativo de la gravedad clínica.
No obstante, la posible mayor transmisibilidad y la capacidad de escape inmunológico obligan a mantener una monitorización continua. La comunidad científica insiste en la importancia de mantener actualizadas las dosis de refuerzo, especialmente en población vulnerable, y de reforzar la vigilancia genómica para anticipar cambios relevantes en la evolución del virus.
Virus chikungunya
La Organización Mundial de la Salud ha emitido una alerta urgente ante la rápida propagación del virus chikungunya y el riesgo de que derive en una nueva epidemia global. Aunque las autoridades chinas han confirmado una desaceleración en el número de nuevos casos, el país ha activado un amplio dispositivo de control para evitar la expansión a otras regiones.
El virus ya se ha extendido a países como Brasil y Bolivia, además de diversas islas del océano Índico y países europeos como Francia e Italia. En China se han desplegado medidas intensivas de control vectorial, incluyendo fumigaciones masivas, eliminación de aguas estancadas, uso de drones para detectar criaderos, introducción de peces larvívoros y el empleo de mosquitos depredadores.
La evolución de este brote mantiene en alerta a las autoridades sanitarias internacionales, ante la posibilidad de una mayor diseminación geográfica.
Virus Nipah
El virus Nipah continúa siendo una de las amenazas virales más preocupantes por su elevada letalidad, que en algunos brotes ha superado el 70%, y por su capacidad de transmisión tanto zoonótica como entre personas. Su reservorio natural son los murciélagos frugívoros, y los brotes se concentran principalmente en países del sur de Asia, como India y Bangladesh.
Durante 2025 se han reforzado las medidas de vigilancia tras la detección de nuevos casos, conscientes del elevado riesgo de propagación. La OMS mantiene al virus Nipah en su lista de patógenos con potencial epidémico severo y subraya la urgencia de desarrollar vacunas y tratamientos específicos, actualmente inexistentes.
El cuadro clínico puede evolucionar rápidamente desde síntomas inespecíficos hasta encefalitis grave, convulsiones y coma, lo que exige una respuesta sanitaria inmediata y especializada.
Virus del Mpox
Tras el brote global de mpox registrado entre 2022 y 2023, el año 2025 se caracteriza por una situación de mayor estabilidad epidemiológica, aunque con casos esporádicos que mantienen la vigilancia activa.
El virus, transmitido principalmente por contacto estrecho y fluidos corporales, sigue siendo objeto de seguimiento debido a su potencial para causar complicaciones. Las campañas de vacunación selectiva y la educación sanitaria han demostrado ser herramientas eficaces para contener su propagación.
Los expertos insisten en la necesidad de mantener protocolos de diagnóstico precoz, aislamiento y rastreo de contactos, especialmente en colectivos con mayor riesgo de exposición.
Virus del Nilo Occidental
El virus del Nilo Occidental continúa siendo motivo de atención en España y otros países europeos, especialmente en regiones de clima cálido como Andalucía. Transmitido por mosquitos del género Culex, este arbovirus puede provocar, en un pequeño porcentaje de casos, cuadros neurológicos graves como encefalitis o meningitis.
Ante este riesgo, las autoridades sanitarias han reforzado los programas de vigilancia entomológica y epidemiológica, con el objetivo de anticipar brotes y reducir el impacto en la población. Las medidas preventivas se centran en el control del vector y en la concienciación ciudadana para evitar las picaduras durante los meses de mayor actividad.
Metapneumovirus humano
El metapneumovirus humano (MPVh), identificado en 2001, ha ganado protagonismo a principios de este año a raíz de un brote en China. Aunque tradicionalmente se asocia a infecciones respiratorias en niños, un estudio ha aportado información relevante sobre su impacto en la población adulta.
Los datos muestran que los síntomas más frecuentes fueron fiebre (58,9%), disnea (35,8%) y tos (33,3%). La neumonía se identificó como la principal complicación, afectando al 35,8% de los pacientes, seguida de bronquitis y traqueobronquitis. El virus afectó mayoritariamente a adultos con comorbilidades como hipertensión, diabetes, asma o EPOC, así como a pacientes inmunodeprimidos.
Más de la mitad de los casos requirió hospitalización y cerca del 20% ingreso en UCI, aunque no se registraron fallecimientos. Actualmente no existen antivirales específicos para el MPVh, lo que explica el uso frecuente de antibióticos ante la sospecha de sobreinfecciones bacterianas. Esta realidad pone de manifiesto la necesidad de avanzar en terapias más específicas y eficaces.