Los trastornos por consumo de drogas son un problema de salud pública creciente
- 15 de enero de 2026
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Los trastornos por consumo de drogas constituyen un problema de salud pública importante y creciente en las Américas. El consumo de drogas se encuentra entre los 10 principales factores de riesgo que contribuyen a la mortalidad y la discapacidad por todas las causas en la Región, según hallazgos publicados en la Revista Panamericana de Salud Pública .
En 2021, se estimó que 17,7 millones de personas en las Américas vivían con un trastorno por consumo de drogas, lo que resultó en casi 78.000 muertes directamente atribuibles a estos trastornos, lo que representa una tasa de mortalidad cuatro veces mayor que el promedio mundial.
El estudio, basado en análisis de datos de la Carga Mundial de Enfermedades 2021, reveló que los trastornos por consumo de drogas están respaldados principalmente por el consumo de opioides y afectan de manera desproporcionada a los hombres jóvenes.
Los trastornos por consumo de opioides representaron más del 75 % de todas las muertes relacionadas con trastornos por consumo de drogas. Los años de vida ajustados por discapacidad (AVAD) asociados a los trastornos por consumo de drogas casi se triplicaron entre 2000 y 2021, aumentando a una tasa promedio de casi el 5 % anual. Los adultos jóvenes, en particular los hombres, experimentaron la mayor carga, mientras que las muertes entre las mujeres también aumentaron, lo que genera mayor preocupación.
“Los trastornos por consumo de drogas son un problema de salud pública prevenible y tratable; sin embargo, están afectando cada vez más a las familias y comunidades de nuestra Región”, declaró el Dr. Jarbas Barbosa, director de la OPS. “Los países deben ampliar urgentemente los servicios de prevención, tratamiento y reducción de daños basados en la evidencia, especialmente para los jóvenes y las personas en mayor riesgo”.
Una amenaza creciente y diversa
El panorama de los trastornos por consumo de drogas varía considerablemente en la Región. En América del Norte, el estudio destaca un marcado aumento de los trastornos relacionados con los opioides, en particular los opioides sintéticos de alta potencia como el fentanilo, así como las anfetaminas. En cambio, los principales factores que han contribuido a los trastornos por consumo de drogas en el Caribe, Centroamérica y Sudamérica durante la última década han sido el consumo de cannabis y cocaína.
Los autores estiman que en 2021, 145.515 muertes por todas las causas en las Américas se debieron a afecciones como sobredosis de opioides, cáncer de hígado, cirrosis y suicidio atribuibles al consumo de drogas. Esto sitúa al consumo de drogas entre los 10 principales factores de riesgo que contribuyen a la mortalidad y la discapacidad en la Región, junto con la hipertensión arterial, el alto índice de masa corporal (sobrepeso/obesidad), los riesgos alimentarios y el consumo de tabaco.
Durante la pandemia de COVID-19 se observaron aumentos significativos en los trastornos por consumo de opioides y anfetaminas. El estrés asociado a la crisis, las interrupciones en los servicios de salud y el aislamiento social podrían haber intensificado las vulnerabilidades existentes y contribuido al aumento de las muertes relacionadas con las drogas durante este período.
La OPS llama a tomar medidas urgentes e integradas
Los hallazgos del estudio subrayan brechas críticas en la prevención, el acceso al tratamiento y los servicios de reducción de daños en las Américas.
La OPS insta a los países a fortalecer los programas de prevención del consumo de drogas dirigidos a los jóvenes y las poblaciones de alto riesgo; ampliar el acceso al tratamiento y la reducción de daños, incluido el tratamiento asistido con medicamentos para los trastornos por consumo de opioides; integrar los servicios de consumo de sustancias en la atención primaria de salud y los servicios comunitarios; mejorar la vigilancia y los sistemas de datos para detectar tendencias emergentes, en particular las relacionadas con los opioides sintéticos y el consumo combinado de drogas; y garantizar enfoques con perspectiva de género, dada la creciente carga entre las mujeres.
Herramientas como la Prueba de Identificación de Trastornos por Consumo de Alcohol (AUDIT) y la Prueba de Detección de Consumo de Alcohol, Tabaquismo y Sustancias Controladas (ASSIST), desarrolladas por la OMS, son reconocidas como estrategias costo-efectivas para reducir el daño y cerrar la brecha del tratamiento.
“Debemos priorizar la salud mental y la atención al consumo de sustancias en nuestros sistemas de salud”, afirmó el Dr. Renato Oliveira E. Souza, jefe de la Unidad de Salud Mental y Consumo de Sustancias de la OPS. “Los servicios comunitarios y centrados en las personas, respaldados por un sólido liderazgo en salud pública y estrategias nacionales basadas en patrones epidemiológicos, pueden revertir estas tendencias y salvar miles de vidas en toda la Región de las Américas”.