El rector de la UCA abrió la I Jornada Interdisciplinaria del Mater Dei: “La tecnología expande la capacidad del médico”
- 27 de noviembre de 2023
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El rector de la Universidad Católica Argentina, Dr. Miguel Ángel Schiavone, participó de la I Jornada Interdisciplinaria del Sanatorio Mater Dei “Humanización en el cuidado de la salud”, llevada a cabo el 22 de noviembre en el Malba y dirigida a profesionales del sector.
El rector disertó junto al ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, sobre la posible relación entre la era tecnológica y la deshumanización de la práctica médica. Para comenzar, se refirió a la tecnología como un instrumento para expandir la capacidad del médico, en lugar de reemplazarla. “La tecnología médica tiene un componente físico, que es el equipamiento en sí, y uno lógico, que es la habilidad, la destreza y la aceptación social para poder aplicarla”, expresó.
Asimismo, señaló las maneras a través de las cuales la tecnología modificó y segmentó el conocimiento científico: “En algún momento, las especialidades estaban detrás del saber, hoy se encuentran detrás del equipo; dejaron de ser, por ejemplo, traumatología o cardiología, y pasaron a ser artroscopia, ecocardiografía o hemodinamia”. Además, hizo hincapié en la evidente transformación que esta nueva era trajo consigo en términos instrumentales y evaluó el impacto de la misma en términos más amplios.
En cuanto a los aspectos negativos, enfatizó en el acceso inequitativo que viene de la mano del aumento del gasto en salud: “Esta diferencia hace que alguien que nació en un determinado lugar tenga derecho a vivir 40 años más que otro de otra parte”. Se refirió también a la agudización de la dependencia económica entre países, directamente vinculada la dependencia tecnológica, y a la pérdida de control social. “Tenemos una deuda pendiente como país, el desarrollo de una agencia de evaluación de la tecnología”, aseguró, aunque entre los aspectos positivos destacó el aumento en la esperanza de vida al nacer y la innegable mejora en la calidad de vida.
Luego, reflexionó sobre el vínculo entre humanización y medicina, disciplina que describió como “la más artística de las ciencias y la más científica de las artes”. En sus palabras, el médico necesita de un saber profundo dotado de arte, así como de una técnica precisa, transmitida por un maestro, quien también debe encargarse de enseñar la humanización de la práctica y formar profesionales con aptitudes y actitudes que generen confianza en el paciente. “No solo hay que curar y cuidar, sino que es necesario empatizar con el paciente. Sanar no es solo curar, es hacer sentir bien al otro”, afirmó.
En esta misma línea, definió al “buen médico” como alguien capaz de llegar al corazón del paciente: “El buen médico debe observar, escuchar y examinar al paciente, hacerse cargo de él. Si uno hace eso, va a encontrar la verdad de cuál es el problema que padece. El otro es uno mismo nada más que con otro pellejo”. Del mismo modo, habló de la importancia de dosificar el uso de la tecnología, para que no reemplace el vínculo humano, clave para el desarrollo de la práctica.
De igual manera, sugirió que la deshumanización dentro del campo de la medicina se encuentra estrictamente ligada a los valores actuales del suprasistema sociopolítico cultural en el que se inscribe. “Si en el suprasistema el esfuerzo, la idoneidad y la honestidad no son considerados valiosos, no esperemos que lo sean en el subsistema de salud”, aseguró.
A modo de conclusión, expresó: “Creo que el individualismo y el egoísmo que sostienen el hiper tecnicismo e hiper consumismo actual -de los cuales el médico no está exento- llevan a una deshumanización y desfamiliarización generalizada que afecta a todos los aspectos de la sociedad misma. Por esto, tenemos la responsabilidad de formar profesionales cuya atención se centre en el paciente, en agarrarle la mano, en mirarlo a los ojos”.