Depresión: por qué sigue siendo una condición subdiagnosticada en mayores
- 13 de enero de 2026
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- Categoría: Noticias

En el marco del Día de la Depresión,
que se conmemora cada 13 de enero, Centro Hirsch propone visibilizar la
depresión en personas mayores y la importancia de detectarla a tiempo,
acompañarla de manera profesional y fortalecer los vínculos.
La depresión en la vejez continúa siendo
una condición frecuentemente subdiagnosticada, en gran parte porque su
sintomatología suele presentarse de manera atípica. “En las personas mayores,
la depresión muchas veces se expresa a través de síntomas físicos como dolor
crónico, fatiga, cambios en el apetito o dificultades para dormir, que suelen
interpretarse como parte natural del envejecimiento”, explica Emilce Schenk,
coordinadora del Equipo Psicosocial de Centro Hirsch. Esta mirada puede
ocultar la presencia de un cuadro depresivo e impedir el acceso a tratamientos
que permiten aliviar el sufrimiento y mejorar la vida cotidiana.
Desde el equipo del Centro destacan que
la depresión no es parte normal del envejecimiento y que es una condición
médica tratable. “Cuando se la reconoce y se la aborda de manera adecuada, es
posible reducir los síntomas, mejorar la función cognitiva, acompañar las
enfermedades físicas y favorecer una mejor calidad de vida”, señala Schenk. La
detección temprana y la evaluación integral facilitan el diagnóstico, la
adherencia al tratamiento y el acompañamiento de la persona mayor y su red de
apoyo.
La soledad y el aislamiento social
también cumplen un rol central en el desarrollo y mantenimiento de síntomas
depresivos. “La soledad es una experiencia subjetiva de sentirse desconectado
emocionalmente, mientras que el aislamiento social es la ausencia objetiva de
vínculos o interacciones. Ambos pueden afectar profundamente a las personas
mayores”, explica Sofía Skrobak, Psicóloga del área de Geriatría, de Centro
Hirsch. La falta de estímulos sociales, de apoyo emocional y de acompañamiento
puede generar tristeza, desesperanza y desmotivación.
Las pérdidas, los duelos y los cambios de
rutina propios de esta etapa vital también impactan en la salud emocional. “En
la vejez se duelan no solo personas queridas, sino también el cuerpo, la autonomía,
los roles sociales y los proyectos. Estos procesos requieren un entorno que
acompañe, valide y ayude a resignificar”, señala Skrobak. Acompañar estos
cambios desde una mirada comprensiva y profesional permite habilitar nuevas
formas de dar sentido a la vida y fortalecer los vínculos.
Desde el área de Servicio Social,
Verónica Tedesco remarca que la depresión en personas mayores está atravesada
por múltiples factores emocionales y sociales. “La pérdida de seres queridos,
la soledad, el aislamiento, los cambios de roles, la baja autoestima o las
dificultades para afrontar situaciones conflictivas pueden generar un círculo
de desesperanza, tristeza y pérdida de interés por actividades cotidianas”,
explica. En este sentido, subraya la
importancia de detectar señales de alerta como el aislamiento progresivo, el
agotamiento físico, los problemas de higiene, las alteraciones del sueño o los
cambios en el manejo del dinero, para poder intervenir a tiempo.
Tedesco destaca además el valor del
acompañamiento social centrado en la persona. “En Centro Hirsch trabajamos
escuchando la historia, los deseos y las posibilidades de cada persona mayor
favoreciendo la comunicación con las familias, reorganizando roles y
promoviendo vínculos, rutinas y actividades significativas que impactan
positivamente en la autoestima, la autonomía y el sentido de pertenencia”. La
intervención profesional oportuna, agrega, permite preservar la dignidad de la
persona mayor, prevenir el desgaste familiar y construir un cuidado compartido
entre la institución y la red de apoyo.
Desde Centro Hirsch destacan el valor del
trabajo interdisciplinario, que integra la mirada psicológica, médica y social,
y el acompañamiento cercano a las familias. Detectar a tiempo, escuchar sin
prejuicios y brindar apoyo profesional permite evitar que el sufrimiento
emocional se profundice y acompañar a las personas mayores hacia una mejor
calidad de vida.
En un contexto donde
aún persisten mitos en torno a la depresión y la vejez, el mensaje es claro y esperanzador:
la depresión es una enfermedad tratable y es posible mejorar. Brindar
información, acompañamiento y espacios de escucha permite que las personas
mayores transiten esta etapa con mayor bienestar emocional y reconocimiento.