Cuidado del hígado, el órgano vital que rara vez da señales de alerta
- 14 de abril de 2025
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A pesar
de que el hígado es el segundo órgano más grande del cuerpo humano y cumple
funciones esenciales para la vida, como la metabolización de nutrientes, la
desintoxicación de sustancias y la producción de bilis, suele ser descuidado
tanto en los chequeos médicos como en los hábitos cotidianos.
Uno de
los grandes desafíos que presenta la salud hepática es su capacidad para
resistir el daño durante largos períodos sin manifestar síntomas evidentes.
Muchas veces, cuando se detecta un problema hepático, ya se encuentra en un
estado avanzado, limitando las opciones de tratamiento.
Enfermedades
hepáticas: una amenaza silenciosa y global
Las
enfermedades del hígado afectan a más de 1.500 millones de personas en todo el
mundo y son responsables de aproximadamente dos millones de muertes anuales,
según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Las principales
patologías hepáticas incluyen:
·
Hepatitis
virales (A, B, C, D y E): Son infecciones que afectan directamente al hígado.
Las hepatitis B y C, en particular, pueden evolucionar hacia enfermedades
crónicas, cirrosis o cáncer hepático.
·
Hígado
graso no alcohólico: Asociado al sobrepeso, obesidad, diabetes tipo 2 y
dislipemia. Hoy representa una de las causas más frecuentes de daño hepático en
el mundo occidental.
·
Cirrosis:
Es el estadio final de muchas enfermedades hepáticas crónicas. El tejido sano
del hígado es reemplazado por tejido cicatricial, lo que afecta severamente su
funcionamiento.
·
Cáncer de
hígado: Es uno de los tipos de cáncer más letales. El carcinoma hepatocelular
representa la mayoría de los casos, y se asocia habitualmente con hepatitis
crónica o cirrosis.
Qué pasa
en Argentina
El
aumento de la obesidad infantil, el sedentarismo y la falta de acceso a
diagnósticos oportunos han generado un incremento sostenido de enfermedades
hepáticas, especialmente las de origen metabólico.
En
Argentina, si bien existen programas de control para hepatitis virales, todavía
persisten desafíos en cuanto a diagnóstico temprano, seguimiento de pacientes
con riesgo y educación sobre salud hepática: se estima que entre el 25% y el
30% de la población adulta padece hígado graso no alcohólico, prevalencia aún
mayor en personas con obesidad o diabetes.
Es fundamental consultar al médico ante síntomas como fatiga persistente, orina oscura, ictericia o dolor en la parte superior derecha del abdomen.
Además,
las hepatitis virales continúan siendo una preocupación en el país. En 2017, se
registraron 178 muertes directamente atribuidas a esas patologías, de las
cuales el 60% se debieron a hepatitis C y el 14,6% a hepatitis B. Ese mismo
año, 5.920 personas fallecieron por causas relacionadas, que son prevenibles y
tratables (fuente Argentina.gob.ar)
Estas
cifras subrayan la importancia de implementar estrategias de prevención y
detección temprana en Argentina. Promover hábitos de vida saludables, como una
alimentación equilibrada y actividad física regular, junto con programas de
vacunación y controles médicos periódicos, es esencial para reducir la carga de
las enfermedades hepáticas en el país.
Cómo
cuidar el hígado
Aunque
muchas enfermedades hepáticas son prevenibles, requieren compromiso tanto
individual como colectivo. Algunas recomendaciones fundamentales incluyen:
·
Llevar
una alimentación balanceada, rica en frutas, verduras, legumbres y cereales
integrales. Reducir el consumo de grasas saturadas, ultraprocesados, azúcares y
sal.
·
Evitar el
consumo excesivo de alcohol. No existe una cantidad “segura” universal, ya que
la tolerancia hepática varía según cada organismo.
·
Mantener
un peso saludable y hacer ejercicio regularmente. La actividad física reduce el
riesgo de hígado graso y enfermedades metabólicas.
·
No
automedicarse: muchos medicamentos de uso común pueden ser tóxicos para el
hígado si se consumen sin control médico.
·
Evitar el
contacto con toxinas y sustancias químicas, especialmente en ámbitos laborales.
·
Vacunarse
contra la hepatitis A y B, y realizarse controles periódicos para detectar
hepatitis C si se tiene algún factor de riesgo.
Es
fundamental consultar al médico ante síntomas como fatiga persistente, orina
oscura, ictericia (coloración amarilla en piel y ojos) o dolor en la parte
superior derecha del abdomen.
María Margarita Anders (MN 92156)
Jefa del Servicio de Hepatología
Instituto de
Enfermedades Digestivas
Hospital Alemán