Alergias: cómo reconocerlas, prevenirlas y actuar ante una crisis grave

El
primer paso es identificar qué agentes pueden desencadenarla —ya sea a
nivel respiratorio o cutáneo— mediante distintos test diagnósticos en
consulta con un médico alergista. Con un correcto diagnóstico y
siguiendo las medidas de control indicadas, es posible prevenir y evitar reacciones alérgicas severas.

En el
caso de que exista una alergia alimentaria se debe estar atento ante la
contaminación cruzada, lugar de preparación de los alimentos e
ingredientes que puedan contener el alimento alergénico en cuestión
(como los ultraprocesados). En caso de agentes alergénicos como pólenes,
ácaros y hongos, si sabemos que iremos a un ambiente con alta
prevalencia de los mismos, aplicar las medidas de control ambiental que
se hayan pactado en consulta.

En caso
de alergias a medicamentos, informar siempre dicha hipersensibilidad a
terceros médicos que desconocen nuestro historial médico. Es
fundamental, además, contar siempre con medicación de control y de
rescate en caso de ser necesario, así como acudir al médico tratante
ante cualquier cambio en la sintomatología previa.

¿Por qué hay personas alérgicas “todo el año”?

Si bien
es cierto que existen alergias estacionales – como la rinitis alérgica
por distintos pólenes de cada región y que durante la primavera
exacerban los síntomas – existen muchos factores o desencadenantes
alergénicos que pueden estar constantemente activando nuestro sistema
inmune y por ende induciendo la aparición de síntomas a lo largo del
año, como ácaros, epitelios de animales, hongos, distintos materiales
(contactantes) de uso diario, en caso de síntomas en piel.

¿Las alergias pueden aparecer de golpe en la adultez?

Las
alergias son procesos crónicos e intermitentes que pueden aparecer
durante cualquier momento de la vida, las manifestaciones de atopia son
múltiples desde síntomas en piel, sistema respiratorio o digestivo y que
va a depender de muchos factores como la exposición ambiental, agentes
alergénicos respiratorios o alimentarios, infecciones virales, uso
prolongado de antibióticos y alteraciones en nuestra microbiota, para la
expresión de dichos síntomas y/o signos a lo largo de nuestra vida.

Existe
un concepto clave en Alergología, que es la “marcha atópica”, el cual
hace referencia a la progresión de enfermedades alérgicas en un
individuo a lo largo del tiempo, comenzando a menudo con dermatitis
atópica en la infancia y potencialmente avanzando hacia alergias
alimentarias, asma y rinitis alérgica donde en la primera década de la
vida se lleva a cabo el completo desarrollo y maduración del sistema
inmunológico.

¿Cuánto influye el estrés en las alergias?

El
estrés puede ser una noxa, o exacerbante que puede influir de manera
insatisfactoria, en nuestro sistema inmunológico desencadenando la
producción de mediadores químicos que potencian los estados alérgicos e
inflamatorios. Algunos estudios sugieren que el estrés y la ansiedad
pueden influir en la forma en que el cuerpo reacciona a los
alérgenos. Por ejemplo, estudios demostraron que incluso niveles leves
de estrés y ansiedad pueden empeorar la respuesta a los alérgenos
cotidianos. Además, investigaciones han demostrado que las personas con
alergias pueden experimentar una mayor intensidad de los síntomas cuando
están estresadas. 

¿Es verdad que “las alergias se curan con el tiempo”?

Tenemos
que partir de una base que la atopia una predisposición genética a
desarrollar enfermedades alérgicas, la cual en su mayoría son procesos
crónicos e inflamatorios, que tienen cursos distintos en cada persona, y
reactivaciones según múltiples factores.

Por
ende, no podemos hablar de curación sino de control de enfermedad, en el
caso de las patologías alérgicas, así como en los casos de Hipertensión
arterial o Diabetes mellitus.

¿Los antihistamínicos dan sueño o eso ya es cosa del pasado?

En el
mercado siguen existiendo antihistamínicos de 1° generación donde se
reporta somnolencia como efecto adverso directo de estos antialérgicos.
Actualmente existe una variedad de antihistamínicos de 2° generación que
por su mecanismo de acción no atraviesan la barrera hematoencefálica y
por ende no producen dicho efecto sedativo o de sueño, además, se
asocian con excelente perfil de seguridad.

¿Tener un perro o un gato desde chico evita las alergias?

Lamentablemente
no existe garantía de esto. Los procesos alérgicos que son mediados por
Inmunoglobulina E, factor principal y mediador en los síntomas de
alergia, se puede desencadenar sensibilidad a distintas proteínas en
este caso del pelo del animal en cualquier momento de la vida. Las
alergias a las mascotas pueden desarrollarse a cualquier edad y la
probabilidad de desarrollar una alergia depende de factores
individuales, como la predisposición genética y la exposición a otros
alérgenos. 

La
genética juega un papel importante. Si hay antecedentes familiares de
alergias o asma, la probabilidad de desarrollar alergias a mascotas es
mayor. Además, otros factores ambientales, como la exposición a
diferentes alérgenos, también pueden influir. La consulta con un
alergólogo puede ayudar a determinar el riesgo de desarrollar alergias y
tomar medidas preventivas. 

¿Qué consejos le daría a una persona que sufre cada vez que llega la primavera?

Acudir a
su médico de confianza. Trazar estrategias de control de síntomas y
ambiental con su médico tratante. Establecer medicación de rescate que
sea segura en los casos de crisis. Uso de lentes oscuros durante las
primeras horas de la mañana para evitar el contacto directo del viento
cargado de polen, con la mucosa ocular.

¿Cuándo conviene consultar con un especialista?

Ante
cualquier síntoma, como chorreo nasal, nariz bloqueada, prurito o
picazón en ojos, nariz o garganta. Estornudos continuos. Tos persistente
en el tiempo. Ante falta de aire o sensación de disnea, con los cambios
de estación, exposición a distintos alérgenos. Picazón o prurito en
alguna parte del cuerpo. Presencia de roncha/habones, edema de alguna
parte blanda como labio, lenguas o párpados. Reacciones que se sospeche
como alergia ante medicamentos o alimentos.

¿Cómo impacta el cambio climático en las alergias?

Es casi
unánime el consenso científico: hay un cambio climático y nuestro
planeta se está calentando. El cambio climático se asocia con el aumento
de las temperaturas, cambios en los patrones climáticos en todo el
mundo y crecientes niveles y duración de polen transportado por el aire.
Se ha observado que estos tienen impacto sobre la salud, incluso la de
las personas alérgicas.

El
cambio climático afecta de manera variable la producción y la
composición de las proteínas de pólenes y esporas de hongos, y de los
procesos aerobiológicos como emisión, dispersión, transporte y
deposición asociados con cambiantes lluvias, vientos y otros factores
meteorológicos relacionados. Los cambios en el clima pueden afectar
temporadas de polen de árboles, pastos y malezas aumentando la cantidad
de polen producido y extendiendo la duración de la temporada de polen.

Las
alteraciones en la duración e intensidad de las temporadas de polen
afectan a enfermedades alérgicas como la rinitis, la conjuntivitis y el
asma.  Las poblaciones más vulnerables a estos efectos adversos para la
salud incluyen a los niños, los ancianos y quienes sufren de
enfermedades preexistentes reactivas de las vías respiratorias, como el
asma.

Los
gases causantes del efecto invernadero pueden provocar síntomas
respiratorios en las personas con asma y enfermedad pulmonar obstructiva
crónica, además de contribuir a la mortalidad prematura y disminución
en el funcionamiento pulmonar, con el correr del tiempo.

Las
inundaciones y tormentas de magnitud pueden provocar humedad en los
edificios con la consecuente exposición al moho. Además de desencadenar
reacciones alérgicas, el aumento de las exposiciones a las esporas de
moho se ha relacionado con otras enfermedades pulmonares.

PREVENCIÓN Y CONTROL

•       Eliminar o reducir alfombras y tapetes: acumulan
polvo y ácaros, principales desencadenantes de alergias. Considera
pisos de madera, linóleo o azulejos, que son más fáciles de limpiar. 

•       Aspirar regularmente con filtro HEPA: Un aspirador con filtro HEPA atrapa partículas finas como polvo y polen, mejorando la calidad del aire interior. 

•       Lavar la ropa de cama y cortinas con frecuencia: lavar sábanas, fundas de almohada y mantas semanalmente en agua caliente (al menos 54°C) para eliminar ácaros y alérgenos. 

•       Controlar la humedad: el
moho prospera en ambientes húmedos. Usar deshumidificadores,
extractores de aire en baños y cocinas, y reparar cualquier filtración
de agua. 

•       Limpiar superficies con paños húmedos: en lugar de sacudir el polvo, utilizar paños húmedos para limpiar muebles, estantes y otras superficies. 

•       Cerrar ventanas y puertas: (generalmente por la mañana y primeras horas de la tarde), durante la primavera y ventilar durante el resto del año, incluso en el invierno para disminuir la presencia de ácaros en lugares cerrados o húmedos.

•       Evitar o minimizar el uso de productos con olores fuertes: como aerosoles ambientales, otros productos de limpieza y cosméticos pueden irritar las vías respiratorias y empeorar los síntomas alérgicos. 

•       Mantener a las mascotas fuera de las habitaciones y no dormir con ellas.

•       No fumar, evitar el humo del tabaco y otros irritantes.

•       Usar barbijo para realizar tareas del hogar que impliquen manipulación de polvo, y/o agentes de limpieza que puedan ser irritantes.

Con el asesoramiento del Dr. Mariano Jaca, especialista en alergia de DIM Centros de Salud (MN: 169032 // MP: 52299)